La reforma migratoria incrementará los gastos de forma extraordinaria

La reforma migratoria de EEUU, que permanece estancada en el Legislativo, podría incrementar los gastos fiscales en unos 126 mil millones de dólares en la próxima década, según un análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) difundido el miércoles.



El informe de la CBO también calcula que la reforma podría generar al gobierno ingresos por 1.700 millones de dólares en el período del 2007 al 2016, por el pago y multas del programa de trabajadores huéspedes y agrícolas.



Otros cálculos de ingresos en ese periodo de parte de los inmigrantes incluyen cerca de 44.000 millones de dólares en concepto de pago de impuestos, pero sólo si el proyecto de ley se modifica, según el informe.



El análisis de la CBO entregado al Congreso el pasado fin de semana y divulgado hoy, señala que el aumento de los gastos fiscales de EEUU será como consecuencia de los beneficios sociales a millones de nuevos inmigrantes legales y el aumento de la vigilancia en la frontera.



Las medidas del proyecto de reforma aprobado por el Senado el pasado 25 de mayo estipulan la contratación de al menos 31.000 nuevos agentes e inspectores de fronteras en los próximos cinco años.



Otros gastos adicionales incluyen 3.300 millones de dólares para la construcción y el mantenimiento de un muro de 1.200 kilómetros en varios tramos de la frontera con México.



Por otra parte, la CBO considera que los nuevos inmigrantes legalizados podrían reclamar beneficios superiores a los 50.000 millones de dólares en programas para sus hijos, seguridad social y seguros de salud.



La reforma migratoria propuesta por el presidente George W. Bush en enero del 2004 mantiene divididos a los republicanos en ambas cámaras del Congreso, muchos de los cuales se oponen a la aprobación de beneficios migratorios para los extranjeros indocumentados.



El representante republicano James Sensenbrenner logró que la Cámara de Representantes aprobase, en diciembre pasado, medidas draconianas contra los inmigrantes, entre ella la criminalización de los indocumentados y de las entidades que les den cobijo en EEUU.



Deportados todos



El secretario de Seguridad Nacional de EEUU, Michael Chertoff, informó de que en las últimas semanas se ha detenido y deportado “al cien por cien” de los inmigrantes indocumentados que pretendían entrar por las fronteras con México y Canadá.



Sin embargo, lamentó que persisten las restricciones para la deportación expedita de miles de salvadoreños indocumentados en EEUU.



Abogó porque el Congreso modifique las leyes para que se pueda dejar sin efecto esas restricciones a la deportación de los ciudadanos del país centroamericano, emitidas judicialmente a raíz de la guerra civil salvadoreña que finalizó en enero de 1992.



Durante una rueda de prensa, Chertoff dijo también que actualmente se ha experimentado un descenso en el número de inmigrantes no mexicanos que vienen a EEUU de forma ilegal a través de la frontera.



Para Chertoff, esto es una muestra de los efectos positivos de disuasión que acarrea la nueva política de las autoridades de arrestar y deportar a los inmigrantes indocumentados, en vez de permitirles permanecer en el país a la espera de una audiencia ante un tribunal.



Agregó que la cifra de mexicanos que intentaron entrar indocumentados en EEUU en las últimas semanas es la más baja de los últimos cuatro años, aunque no precisó la cantidad.



Indicó que la presencia de 6.200 miembros de la Guardia Nacional en la zona fronteriza con México desde junio pasado ha contribuido a atajar el flujo de extranjeros indocumentados.



En cuanto a los salvadoreños, que después de los mexicanos conforman el segundo grupo mayor de inmigrantes que entran indocumentados en EEUU, Chertoff manifestó que la capacidad de lucha en su contra está limitada.



Explicó que esta limitación deriva de una orden de hace 20 años que restringe la capacidad de EEUU de deportar a los salvadoreños de forma expedita, basado en las condiciones que existían hace dos décadas cuando en El Salvador había una guerra civil.



Chertoff señaló que actualmente se está deteniendo “a todos los salvadoreños, o virtualmente a todos” porque la política de detener y deportar está dando frutos.



Aseguró que todavía hay “obstáculos para deportar a los salvadoreños indocumentados de forma expedita” porque siguen vigentes las restricciones legales.



“Quiero ser claro en este caso: la guerra civil en El Salvador ya pasó y por tanto han desaparecido los motivos para las restricciones que nos impiden la deportación de los salvadoreños indocumentados”, destacó.



Chertoff pidió al Congreso aprobar los cambios necesarios para eliminar esa orden judicial, a fin de que el Departamento de Seguridad pueda expulsar con la rapidez necesaria a los salvadoreños que han transgredido las leyes de inmigración.



El gobierno de San Salvador ha pedido la prórroga de la orden judicial que evita la deportación expedita de los salvadoreños sin “papeles” de inmigración en Estados Unidos.



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