Lágrimas de platanote…

Maduro llora. Se lamenta. No le gusta 'la parca' y deja derramar una lágrima por un muerto más en Venezuela. Se deja embargar por la nostalgia y vienen a su mente recuerdos del talento del difunto. No gime Maduro por uno de los seis muertos que ya van a la cuenta de la represión de su gobierno contra los estudiantes que protestan, contra los jóvenes que están 'mamados' de tantas carencias, de tanta corrupción y de tan abrumadora inseguridad. De más de la mitad del pueblo venezolano que ya no quiere seguir creyendo en los cantos de sirena del régimen y que busca vías de escape. Busca 'la salida'. ¡No! Él se siente profundamente triste porque falleció “Tío Simón”. Se murió el cantautor Simón Díaz a los 85 años. El caballo viejo se ha ido buscando las sabanas eternas y el mandamás de la patria de Bolívar suelta una lágrima de cocodrilo, sin detenerse a pensar que, por muy grande que haya sido el talento del compositor, él se murió de viejo, mientras que las seis víctimas de las revueltas tenían todavía tiempo pendiente en la cuenta de sus vidas.

Sé que resulta difícil que Maduro piense en eso. Él quiso parecer sensible al lamentar la partida de “Tío Simón”, pero hasta en ese momento dejó salir su mezquindad al incluir en sus lamentos a “Joselo”, el humorista y hermano del autor de “Caballo Viejo”, “Mercedes”, “El becerrito” y “Mi querencia”, un reconocido chavista también fallecido recientemente.

La ternura le duró poco a Maduro. Rápido regresó al modo odio y lo hizo ‘disparándole’ a medio mundo. Disparó contra Barack Obama. Contra 'el imperio'. Contra Santos. Contra la ONU. Contra Piñera... y hasta lanzó balas contra Rubén Blades, el cantante panameño reconocido por sus canciones de reivindicación social, pero hoy uno más de los que se refieren a Venezuela con tristeza al observar la lamentable situación que vive esa nación. “El país está tristemente polarizado y por eso hoy Venezuela duele”, dijo el autor de “María Lionza”, la canción del salsero que es tributo a uno de los mitos venezolanos. Maduro no le perdonó esa frase y otras más que publicó en internet.

Pero eso no es todo. Luego del instante de debilidad, sacó pecho y siguió en su perorata de tildar de fascistas a los que adversan su régimen. Como el ‘fascista’ ese de Leopoldo López, el líder de las protestas, quien se entregó a las autoridades para responder por el rosario de acusaciones que le endilgaron —desde asesinato hasta terrorismo— y de quien dijo: “Él va a responder y va a una cárcel y así lo hice y lo voy a hacer con todos los fascistas estén donde estén”. ¿Qué hizo? ¿Lo detuvo? ¿No le da pena adjudicarse la captura del opositor cuando éste se entregó voluntariamente? ¿Va a detener a todos los fascistas? Pienso que esas cárceles venezolanas no van a dar abasto con tanto preso de conciencia. Junto con el petróleo, tendrá que enviar millones a Cuba. Y cuando eso suceda, ya no estará Maduro. Estará podrido.
Alfredo Mantilla
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