Laura Bozzo: Mezcla de controversia, éxito televisivo y corrupción

El despido de la polémica presentadora de Telemundo tiene su historia en el background

La popular presentadora peruana Laura Bozzo logró en diez años un gran éxito televisivo, que compartió con el coqueteo con la política, la peligrosa amistad con Vladimiro Montesinos y un arresto domiciliario por corrupción.



Esta rubia conductora, de 55 años, nació y estudió Derecho en Lima para posteriormente impartir clases en varias universidades de la capital peruana.



Divorciada y madre de dos hijas, abandonó la cátedra y fijó su atención en el servicio público al ser nombrada directora del Instituto Nacional de Cultura.



En 1993 ingresó a la política, al convertirse en concejala de la Municipalidad de Lima, al lado del flamante burgomaestre Ricardo Belmont, un experimentado hombre de la televisión que fundó el Canal RBC.



Fue Belmont quien invitó a Bozzo a conducir un programa nocturno de entrevistas que se convirtió en la primera vitrina televisiva para la abogada.



A partir de ahí su popularidad fue creciendo y pasó de un programa a otro gracias a su estilo "agresivo y loco", que ella atribuye a su herencia italiana.



En 1997, el propietario de Panamericana Televisión, Genaro Delgado Parker, la contrató para conducir su primer "talk show" sobre dramas personales en un horario de alta audiencia.



La nueva estrella ingresó un año después en América Televisión, el canal más importante en Perú durante la década pasada, donde condujo "Laura en América".



En esa etapa, Bozzo fundó la organización Solidaridad Familia para ofrecer ayuda a sus invitados, quienes protagonizaban peleas y se humillaban ante las cámaras.



La conductora se convirtió en una líder de opinión y no desaprovechó la ocasión para felicitar al entonces gobierno de Alberto Fujimori (19902000) por su lucha antiterrorista y por sus acciones durante la Guerra del Cóndor de 1995 contra Ecuador.



En plena campaña para la reelección, en 2000, Bozzo grabó especiales de televisión para ensalzar los logros de Fujimori.



Sin embargo, la admiración por el ex mandatario, ahora detenido en Chile a la espera de ser extraditado a Perú por delitos de lesa humanidad y corrupción, se vio eclipsada por los románticos saludos y besos volados que enviaba al ex asesor Vladimiro Montesinos en plena transmisión de su programa.



Bozzo confesó que se enamoró "como una adolescente" de Montesinos, quien también está detenido en Lima, y dijo que nunca supo "las cosas terribles" que se conocen hoy sobre él.



Pero una ex testaferro de Montesinos, Matilde Pinchi Pinchi, declaró que la presentadora recibió tres millones de dólares de manos de Montesinos por apoyar la reelección de Fujimori.



Tras concretar su paso a la cadena internacional Univisión, Bozzo se apropió de la audiencia hispana en Estados Unidos y de varios países latinoamericanos.



Pero fue su ingreso a Telemundo, en 2000, el que marcó el mejor momento de su carrera con un contrato millonario y una vivienda nueva en Miami.



Al año siguiente, Bozzo quedó bajo arresto domiciliario en su estudio de televisión de Lima, a raíz de las acusaciones de asociación ilícita para delinquir y hurto de dinero público.



La orden judicial fue levantada en julio pasado y el proceso transcurrió en medio de las confesiones de Bozzo de sólo ser culpable de haberse enamorado, pero sin recibir un dólar de la mafia.



A escasas semanas de conocerse la sentencia, Telemundo confirmó el lunes pasado la finalización del contrato con Bozzo.



La prensa peruana publicó que el motivo fue una caída de la audiencia y relacionó el final del contrato con el inminente fallo judicial.



Sin embargo, la comunicadora expresó a EFE que su intención es migrar al mercado mexicano para retribuir el cariño que le ofreció al inicio de su carrera internacional.

EFE

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