‘Liberty of the Seas’: un nuevo portento recorre los mares del mundo

El barco gemelo más grande de Royal Caribbean

A Royal Caribbean Cruise Line ya se le ha vuelto costumbre la sorpresa. En esta oportunidad, como hace poco más de un año había puesto a navegar el barco crucero más grande del mundo —el ‘Freedom of the Seas’—, sacó al mercado nada más y nada menos que a su gigante gemelo: ¡el ‘Liberty of the Seas’! Todo un portento de los mares.

Esta ciudad flotante, que navega desde el mes de mayo pasado incorporando la más sofisticada tecnología para responder a las exigencias de seguridad, comodidad y entretenimiento de una industria que crece día a día y pareciera estar en el mejor momento de su historia, tiene 338 metros de eslora, 56 metros de manga, 14 pisos, 160 mil toneladas de peso, y cuenta entre sus instalaciones con 10 restaurantes, 16 bares, un teatro, el Platinum —instalado en proa y que puede alojar hasta 1,281 espectadores en sus tres niveles (cubiertas 2, 3 y 4)—, pista de patinaje sobre hielo y una piscina para practicar surf. ¡Sí!, leyó bien, una piscina para prácticas de surf, alrededor de la cual se divierten tanto los que participan, como los espectadores.

Por eso, a la hora de enumerar sus bondades se presenta un problema: ¿por dónde comenzar?

Sea por donde sea, este ‘Liberty of the Seas’ huele a innovación por sus cuatro costados. Para complacer cualquier gusto, pone a disposición de los viajeros programas que resultan atractivos tanto para niños, como para adultos. El ‘Vitality’, por ejemplo, forma parte de ese menú y busca el goce del cuerpo, la mente y el alma, con tratamientos de Spa, Tai Chi, sesiones de meditación, yoga, acupuntura y relajación, que se complementan con las visitas al Windjammer Café, en donde un especialista amablemente le sugerirá lo que debe comer para cada ocasión.

En la pista de hielo que mencionamos antes, además de refrescarse luego de visitar los diferentes puertos cálidos del Caribe, los pasajeros tienen la oportunidad de ver un espectáculo musical de patinaje, presentado varias noches durante cada travesía, para disfrute por igual de grandes y chicos.

Esa pista también se convierte en una sala para shows musicales, donde la empresa presenta artistas de calibre internacional. En el viaje inaugural que hicimos por invitación de Royal Caribbean, el espectáculo corrió por cuenta del conocido salsero Tito Nieves, quien puso a bailar a todos los presentes con sus éxitos.

En las cubiertas exteriores, el ‘Liberty of the Seas’ ofrece hasta cuatro áreas diferentes de piscinas, cada una de las cuales está destinada a un público diferente, incluyendo unas que se extienden a 12 pies desde cada costado del barco y que están suspendidas dramáticamente a 112 pies sobre el nivel del mar. También tiene seis Jacuzzis para el disfrute.

Es la quinta esencia de la buena vida en los trópicos poder disfrutar de una piña colada bien fría dentro de uno de estos amplios y ultramodernos Jacuzzis. Se la trae un camarero para que no tenga ni que salir del agua.

De todo, como en botica

Otras atracciones incluyen —por supuesto— un completísimo casino al mejor estilo Royal Caribbean, un rocódromo con 11 vías de escalada, el spa flotante mayor del mundo con un gran gimnasio con lo último en equipo de ejercicios y vistas panorámicas del mar, un campo de minigolf de nueve hoyos, simulador de golf, cancha de baloncesto y voleibol, mesas de ping-pong, equipo de “shuffleboard”, pista para el patinaje tipo “rollerblade”, además de un cuadrilátero de boxeo donde los pasajeros pueden tratar de emular a Óscar de la Hoya o ‘Tito’ Trinidad, bajo la mirada atenta de un instructor profesional que les indicará como usar mejor su ‘jab’ o un ‘gancho’.

El Royal Promenade es otro punto de distinción del buque: una calle con el ambiente de un moderno centro comercial de 135 metros de largo situado en la cubierta 5. En esta explanada nos topamos con varias tiendas (de ropa deportiva, perfumes, souvenirs, etc.), una librería, una peluquería de caballeros, y también con una oferta de locales de ocio impresionante. Desde un pub irlandés perfectamente ambientado, el ‘Hoof and Claw Pub’, hasta el Champagne Bar, pasando por el Café Promenade y un bar especializado en vinos, Vintages, tras el acuerdo alcanzado entre Royal Caribbean y las bodegas Beringer&Mondavi, y la sugerente pizzería. No falta una heladería, para endulzar el momento.

En la misma Royal Promenade se encuentran las recepciones de a bordo, en el atrio, que dispone de un puente iluminado. A su lado están situados los ascensores panorámicos, desde donde se disfruta del paisaje interno.

Otro de los bares clásicos es el sugerente y admirado ‘Schooner Bar’, que está situado en proa, en la cubierta 4, justo en la piso inferior de la calle Promenade. En este bar existe zona para fumadores. Desde el ‘Schooner’ se accede fácilmente a la animada discoteca ‘The Catacombs’, ambientada en bajos fondos y en paisajes fantasmagóricos.

También hay un atrio de múltiples niveles —imponente con decorado contemporáneo con arte, plantas y elevadores de cristal— un club nocturno con temática de la mitología noruega, y una colección de arte multimillonaria incluyendo obras de Miguel Chevalier, un artista francés pionero del arte digital interactivo que utiliza los colores, el video y la proyección de luz para crear obras vibrantes.

Los pasajeros de habla hispana —en teoría, porque el par de días que estuvimos en el barco allí había gente de cualquier parte— se dan cita con frecuencia en ‘Boleros’, un bar latino muy popular que está de bote en bote cada noche. La línea de cruceros ofrece menú en el restaurante principal y la lista de actividades diarias en la cabina en español. Muchos miembros del personal del barco en recepción, en los comedores y en servicio a las cabinas hablan el idioma de Cervantes.

Bon apetite

A la hora de comer hay varias opciones interesantes, incluyendo un comedor formal de tres pisos con temática renacentista. Cada nivel tiene el nombre de un gran artista de esa era: Botticelli, Michelangelo y Rembrandt.

Otras opciones culinarias incluyen dos restaurantes alternativos, Chops Grille, con un menú de filetes de carne de primera, salmón y otros platillos típicos de un “steakhouse”; y Portofino, que sirve especialidades de la cocina italiana. Otras opciones incluyen un restaurante estilo bufé para desayunos, almuerzos y cenas informales, y un restaurante informal, Johnny Rockets, con hamburguesas, papas fritas y batidos exquisitos.

Entre los nuevos programas inaugurados con el barco ‘Liberty of the Seas’ se encuentran actividades infantiles incluyendo juegos de Fisher Price, el servicio ‘Vitality’ que mencionamos antes, y un programa de romance para bodas y renovaciones de votos, “Explorer Weddings”. La dotación incluye una capilla para el regocijo del espíritu.

Con un precio estimado en 870 millones de dólares, el ‘Liberty of the Seas’ tiene capacidad para 4,370 pasajeros y 1,300 tripulantes. Cuenta con 1,817 camarotes, de ellos 1,084 exteriores, de los que 842 disponen de balcón, todos ellos repartidos en 7 cubiertas (2, 3, 6, 7, 8, 9 y 10). Todas las cabinas disponen de televisión interactiva de pantalla plana, radio, teléfono, secador, mini bar, caja fuerte, acceso a Internet (WiFi), duchas con mamparas, no cortinas, lo que supone otro valor añadido a la evolución de la naviera en la calidad de sus habitaciones y servicio de limpieza al menos dos veces al día.

El ‘Liberty of the Seas’ ofrece itinerarios de siete noches al Caribe oriental y occidental desde Miami con salidas cada sábado. Ambos itinerarios hacen una escala en Labadee, una playa privada de la línea de cruceros en la costa norte de Haití, donde la línea organiza actividades y sirve un almuerzo al fresco amenizado por una banda de música tropical.

El itinerario occidental hace paradas también en Cozumel, México; George Town, Gran Caimán y Montego Bay, Jamaica. El itinerario oriental para en San Juan, Puerto Rico y Philipsburg, St. Maarten. Las tarifas comienzan en $700 por persona, cupo doble.

A los dos buques de la clase Freedom se sumará el 'Independence of the Seas' en mayo de 2008. RC también encargó otro aún mayor, denominado Génesis, capaz de transportar 5,400 pasajeros y que navegará a finales de 2009. ¡El gran gigante!

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