Los grandes pecados

Un refrán muy sabio expresa que en la vida hay dos pecados que debemos evitar a toda costa. El primero tiene que ver con interferir en el crecimiento espiritual de otra persona y el segundo el hacerlo con nuestro propio desarrollo.

La verdad es que este profundo decir implica muchísimo de responsabilidad con nosotros mismos y para con los demás. Entendamos que cuando nos le atravesamos a otros en su progreso y hacemos todo lo posible por arruinarles la vida, el daño que al final les causamos es impensable.

Pero, ¿y qué tal el auto saboteo en nuestro propio avance? Esto último tiene que ver con echarnos con las petacas y no hacer nada al respecto para mejorar nuestras actitudes, sentimientos, reacciones y buscar avances hacia una mejor calidad de vida.

Una persona que le hace algo malo a otra por efectos del karma, más temprano que tarde, le tocará pagar aquí mismo o quizás en vidas futuras lo malo de su accionar.

Es un efecto extraño, pero cierto, ya que se conjuga con este la ley de que en esta vida lo más indicado a hacer es la práctica del buen comportamiento y trato hacia los demás, llámense ellos parejas, amigos, padres, hijos, jefes, subalternos o compañeros de trabajo. Y cuando ello pasa contra nosotros mismos, causado por la desidia en las acciones, lo resultante implicará un atraso en nuestro crecimiento, lo cual en cualquier momento de nuestro periplo llegara a cobrárnoslas y con creces.

Ricardo Tribin Acosta
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