Los luchadores de sumo defenderán su honor con todo el peso de su asociación

La Asociación Japonesa de Sumo (AJS) arremete contra el semanario “Shukan Gendai”, que acusa al actual gran campeón Asashoryu de comprar sus victorias

La batalla legal de la Asociación Japonesa de Sumo (AJS) contra un semanario que acusa al actual gran campeón de comprar sus victorias promete uno de los enfrentamientos más largos en la historia de la lucha tradicional nipona caracterizada por sus breves combates.


La AJS se enfrentará en juicio contra el semanario “Shukan Gendai”, que describió al gran campeón actual, Asashoryu, como un ídolo falso que no tiene reparo en repartir dinero entre sus oponentes para lograr sus espectaculares victorias.


Un artículo cuyo título rezaba “Asashoryu deberá ir juicio por comprar combates” se publicó un día después de que el gran campeón lograra su vigésimo título.


Asashoryu iniciaba así su entrada en el selecto grupo de los cuatro campeones históricos que han superado ese número de victorias: Taiho, Kitanoumi, Chiyonofuji y Takanohana.


Nacido en Mongolia hace 26 años, Asashoryu reaccionó con vehemencia y prometió demandar a la revista por “escribir barbaridades”.


Asashoryu, cuyo nombre real es Dolgorsuren Dagvadorj, es además gran campeón Yokozuna, la máxima categoría del sumo y el único de ese rango que compite en los torneos japoneses de los últimos cuatro años.


La revelación de que de Asashoryu y otros luchadores compran combates ha convulsionado el mundo de un deporte cuyos orígenes están asociados al sintoísmo, austera religión autóctona que se refleja en la vida monástica de los luchadores japoneses y en su conducta introvertida y modesta.


La AJS interpuso el pasado 23 de febrero una demanda contra la editorial del semanario, Kodansha, una de las más prestigiosas del país y, junto a los luchadores implicados, pide una indemnización de 4 millones de dólares alegando difamación.


Según la agencia local Kyodo, el semanario Shukan Gendai asegura que confía en sus fuentes y que no teme ratificar su postura ante los tribunales y en sus páginas.


El Shukan Gendai afirma que sólo cuatro de los últimos 15 combates de Asashoryu fueron reales, mientras que el resto de las victorias fueron compradas a 800.000 yenes (unos 6.700 dólares) cada una.


Las acusaciones de que el sumo recurre a combates amañados para producir campeones no son ninguna novedad, aunque sí lo es que la Asociación se embarque en una batalla legal para desmentirlas.


En el pasado han sido luchadores retirados los que deciden revelar los secretos del deporte nipón por excelencia.


En 1996 el director de uno de los colegios de sumo de Tokio, Onaruto, quien alcanzó un rango medio en su época de luchador, reconoció que amañaba combates.


La AJS lo demandó pero Onaruto murió antes de que el caso llegara a los tribunales.


En el año 2000 un discípulo de Onaruto, el luchador retirado Keisuke Itai, se presentó ante la prensa extranjera para explicar que durante su exitosa carrera el 80% de los combates de sumo fueron amañados.


En esa ocasión la AJS se limitó a enviar una nota de protesta.


El empeño en llevar a los tribunales al semanario se origina, según algunos expertos, en la reforma de las organizaciones sin ánimo de lucro que tendrá lugar en Japón en 2008.


Dicha reforma conlleva la creación de un comité que reemplazará a los organismos ministeriales para realizar las inspecciones fiscales de las agrupaciones sin ánimo de lucro y la AJS espera confirmar entonces su “transparencia”, según una información de la agencia Kyodo.


Los amantes de un deporte tradicional amenazado por el béisbol y al cada vez más popular fútbol, se preguntan cuál será la reacción del público al inusual espectáculo de sus gigantescos luchadores peleando en los tribunales.

Gonzalo Robledo
TOKIO

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