Los maridos calavera dan problemas, también en la política

Las desventuras de Jeanine Pirro con su casquivano esposo

Jeanine Pirro, una brillante y atractiva ex fiscal que no hace mucho parecía capaz de hacer sombra a la senadora Hillary Clinton, ha vuelto al primer plano de la actualidad a causa de más problemas con el calavera de su marido.



Los supuestos devaneos de Albert Pirro con otra mujer y el hecho de que Jeanine se planteara grabarle de forma ilegal en el barco que supuestamente se utilizaba como “nido de amor”, podrían dar al traste con sus aspiraciones de convertirse en fiscal general de Nueva York.



“En algún momento durante el pasado año llegué a creer que mi marido se veía con otra mujer” confesó Jeanine Pirro en una emocional y tensa comparecencia pública el miércoles pasado, sabedora de que la prensa estaba ya sobre la pista del turbio asunto.



Jeanine conversó con Bernard Kerik, ex jefe de policía de Nueva York durante los atentados del 11 de septiembre y también caído en desgracia en los últimos años por asuntos oscuros, sobre la posibilidad de pillar a su marido “in fraganti” con una grabación.



“Estaba furiosa y le tenía vigilado para ver si lo que yo sospechaba era verdad”, explicó la ex fiscal, de 55 años de edad y que trató de dejar muy claro a todos de que “aunque hablé de grabarle, no fue grabado por mí ni por nadie”.



“Había ira, frustración y decepción”, recordó con tono sombrío y semblante triste, sin poder evitar que se le quebrara la voz cuando resaltó que amaba a su familia y que la decisión de continuar o poner fin a la relación conyugal sólo le concierne a ella.



Lo que no podrá evitar es que, a nivel popular, muchos se pregunten por qué aguanta a un marido que le causa continuos problemas, en lo personal y en su carrera política.



Considerado como un influyente abogado republicano, Albert Pirro ha ido a la cárcel por evadir impuestos, ha tenido una hija ilegitima y en los últimos tres meses ha recibido diversas multas por conducir muy por encima del límite de velocidad.



A pesar de las agrias disputas maritales, Jeanine Pirro se ha mostrado decidida a seguir en campaña para las elecciones del 7 de noviembre y ha reclamado que se averigüe quien filtró a la prensa el que era objeto de una investigación por la fiscalía federal de Nueva York, lo que atribuye a oscuras maquinaciones políticas.



A falta de poco más de un mes para que los neoyorquinos elijan a su próximo fiscal general, queda por ver el efecto que el escándalo tiene en el ánimo de los votantes, que hasta ahora no se mostraban tampoco muy entusiasmados con ella a juzgar por las encuestas.



Y es que a pesar de sus 30 años de experiencia como fiscal, juez y fiscal del distrito de Westchester, el más rico de Nueva York, y de su aureola de firme luchadora contra la violencia doméstica, el crimen organizado o el narcotráfico, Pirro no ha logrado por ahora mostrar un carisma que la sitúe a niveles más altos de la escena política.



En agosto del pasado año los republicanos -y sobre todo los medios de comunicación- celebraron su anuncio de que estaba lista para disputar el escaño de senadora a Hillary Clinton, quien tuvo que pasar también lo suyo a causa de los deslices de faldas de su marido.



Muchos pensaron que Jeanine, con su imagen de mujer moderna, decidida, de brillante trayectoria profesional y de esposa capaz de superar las adversidades, plantaría cara a la ex primera dama y ambas protagonizarían con sus debates y declaraciones una feroz carrera hacia el Congreso.



Sin embargo, algunos traspiés sonoros, el escaso entusiasmo popular y sobre todo, el poco apoyo financiero que obtuvo, obligaron a Pirro a anunciar cinco meses después que abandonaba esa aventura y en cambio optaría a ser la primera mujer que llega a la fiscalía de Nueva York.



Víctor Martin

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