¿Más de lo mismo de la obtusa guerrilla?


Con cada día que pasa de las ‘conversaciones de paz’ entre representantes del gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc en La Habana, se hace evidente la puja de poder que existe al interior del grupo insurgente, con un tira-y-afloja de puntos de vista, declaraciones ambivalentes y confesiones cruzadas que denotan la falta de una sola línea de conducción, como la que era evidente en los años de ‘Marulanda’. Hoy hasta su compañera de catre mete baza en la capital cubana, pasando de un solo envión de preparar las sopas de ‘Tirofijo’ a una categoría de ‘comandante’ que nadie le conocía.

Ahhh, pero también prende el opinómetro cuando se le viene en gana la ‘reinita holandesa’, Tanja Nijmeijer, llevada allí por la dirigencia guerrillera en el rol de vedette de circo. Aclaro que lo de ‘reinita holandesa’ no es de mi cosecha, sino que corresponde a la definición de Enrique Santos, ex director de El Tiempo y hermano del presidente Santos, quien estuvo en los meses preparatorios de esos diálogos y en una entrevista concedida a la revista Se mana hizo un retrato —que suscribo por entero— de lo que se vive y se juega en ese encuentro de palos opuestos.

Confieso que cuando el secreto de lo que se estaba cocinando comenzó a oler, dejé a un lado todo el escepticismo producido por los fracasos del pasado y me llené de un optimismo ‘hasta raro’, pensando que el anhelo de paz de casi 50 millones de colombianos podía ¡por fin! abrirse paso, pero en los últimos días le he bajado revoluciones a la euforia, debido al ‘más de lo mismo’ que comienza a mostrar la obtusa guerrilla.

Comenzando porque apenas instalada la mesa de negociación uno de los tantos voceros de las Farc tuvo la desfachatez de describir a su banda como las ‘verdaderas víctimas’ del conflicto armado. Es decir, la sociedad colombiana, la que no forma parte de ese grupúsculo de siete, diez o quince mil almas, debe darse golpes de pecho y hacer penitencia por lo mucho que les ha hecho sufrir durante medio siglo. ¡Tan cínicas las palomitas!

Al cierre de este PDE, leo que un juez de Ibagué ordenó la restitución de 3.92 hectáreas, en la vereda Balsillas, del municipio de Ataco, en Tolima, en el marco de la ley de víctimas. Lo curioso del caso es que se trata de un predio que había sido usurpado por las Farc. ¿Será que les comienzan a salir los tiros por las culatas? Jajaja.
Alfredo Mantilla
director@elcolombiano.net

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