MENSAJE ABIERTO A JAIRO SANDOVAL




El robusto carácter del Profesor Jairo Sandoval, aunado a mi intemperancia, no permitieron que en nuestras escasas entrevistas personales allá en los Estados Unidos, lográramos superar los naturales obstáculos de la imperfecta comunicación propia de tales temperamentos. Que no decir ahora que la distancia no puede suplirse con la conversación telefónica dados los costos de ese medio y que contrastan con mi absoluta precariedad económica. Pero lo que juntos sabemos es que existen mas coincidencias que contradicciones en nuestras particulares maneras de interpretar los fenómenos de la existencia. Muy temprano me confesé su alumno pues siempre mencione que a su solida formación intelectual, hay que añadir su pasión por la justicia, la libertad y su lucha constante por un vivir digno para sus semejantes y muy especial de sus compatriotas sometidos a los rigores de la desigualdad social. Por ello mereció siempre mi admiración y para refrendar esa estimación que me merece Jairo, de cuya amistad siempre me sentí orgulloso, quiero recordarle ahora que un día, también por estos canales del internet y en medio de la confrontación del instante, en que intercambiamos emocionados y hasta agresivos mensajes, llegue a compararlo con Goethe quien desde su sapiente atalaya en Weimar, irradiaba luces logrando influenciar las esferas del poder universal.


Con esta introducción, que por lo sincera puede parecer exagerada y rimbombante, quiero excusarme de no haber podido dar la oportuna respuesta a que obliga, no solo la seriedad de sus argumentaciones sino también la más elemental de las cortesías. Lamentablemente tampoco ahora podre hilvanar esa argumentación que tan comedidamente solicita a mí y al Dr. Jordi Farre, en su último mensaje, en que se refiere a mi comentario al nombramiento del Representante Vives como presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de nuestro parlamento. No puedo por una sencilla pero potísima razón: no debe tratarse de manera ligera lo que por su gravedad exige intercambio de información y juicioso análisis, mucho menos dadas las singulares calidades, ya mencionadas, de mi interlocutor.


Pero la razón que me impide tal concentración, sin duda alegrara el espíritu de Jairo, pues me asiste la certeza de que sabrá comprenderme: es que de verdad no tengo tiempo para hacerlo, porque desde que llegue a Colombia, me encuentro inmerso en el vertiginoso volcán de una realidad que, aunque parezca absurdo, había olvidado y cuya dinámica, como lo dije hace poco en otro mensaje, le obliga a uno a comprometerse de tal manera que resulta un imposible físico el poder conciliar la acción con la descripción. Lo dije y lo repito: o hablamos del asunto, o lo palpamos en sus entrañas, o actor o espectador, pero no las dos. Al menos yo no puedo, quizá otros si. Tal vez con mas vigor y juventud lo intentaría, pero carajo, Jairo ya se nos escapa ya ese brío que nos permitía ofrecer simultaneas en el tablero de la vida…


Quedo en deuda entonces de intentar una filigrana de palabras que, de ser logradas, le enviare sin demora, con las que aspiro a que superemos los aparentes conflictos, por que tengo la certeza de que no son más que aparentes, y que nos permitirán una comprensión del tema que hoy nos enfrenta y del cual apenas si quiero insinuar algunos titulares:


Ser Representante a la Cámara en el Congreso de Colombia es hoy para mi algo muy diferente a lo que yo creía cuando lo veía desde los Estados Unidos. No por la distancia física, pues millones de mis compatriotas, incluso los que viven conmigo aquí en el barrio la Candelaria, a escasos pasos del Capitolio Nacional, el Palacio de Justicia, La Plaza de Bolívar y aun la Casa de Nariño, ignoran completamente lo que es ese confuso laberinto desde donde se producen las normas que nos obligan a todos los asociados a ese singular poema que se titula Colombia; fue merced a Manuel Vives, a quien elegimos como Nuestro Representante, desde el instante mismo en que se me permitió ingresar al recinto de las leyes. En efecto, el me abrió la puerta del capitolio, mas aun, me dio un duplicado de las llaves al tramitar para mi un salvoconducto que me permite ingresar todos los días, y auscultar libremente en todos sus rincones y para que no se entiendan estas frases como un poema mas, debo confesar que solo ahora comienzo a darme cuenta de lo que en realidad es el universo de un Congresista, con el resultado de que, como yo carezco de los atributos personales de la mayoría de los titulares de la curules, pues creo que me comporto como un intruso que en lugar de asimilar la rutina me enfrento a ella a cada instante, viniendo a la larga a parecer como un espía que inocentemente conspira en las mismas entrañas del monstruo y ahora con la aspiración, Jairo, de que pueda convertirme, cual caballo de Troya, en detonador de importantes cambios en el seno de este “imperio de las leyes”, pero para ello se requiere de la suma, que no de la resta, de sus aportes y de los de tantos otros que también amamos esta gesta.


Por ello puedo ahora, ya no de manera intelectual, sino más bien por la vivencia diaria, afirmar categóricamente que, por paradójico que pueda parecer, quienes elegimos a quienes aquí trabajan, somos las primeras victimas de ese misterioso fenómeno que eufemísticamente damos en llamar democracia. Una de las primeras señales de tal castigo es que debemos padecer la ignorancia de lo que en esos laboratorios se conspira, ignorancia esta que es suplida por la fantasía que inspira la particular pasión de cada uno y la caprichosa interpretación que hacemos basada solamente en la información de los medios, manipulada por supuesto en tal manera que las mas de las veces procura es ocultar antes que mostrar, oscurecer antes que iluminar, para así lograr, merced a la confusión, su perpetuación y disfrute de lo que desde afuera se conoce como: “las mieles del poder”, pero que yo ahora, doy fe, se que no es mas que un amargo almíbar en que hasta la conciencia se hipoteca y se pierde definitivamente la paz de espíritu.


Por ello puedo anticipar una advertencia, Jairo: flaco servicio le prestamos a quienes mas nos necesitan, cuestionando lo que hace o deja de hacer quien esta propiciando esta revolución silenciosa que no otra cosa constituimos los Colombianos en el Exterior. El tema, aunque extenso, es bien puntual y pasos concretos se han dado y muchos otros se pueden dar, pero para ello se requiere de la humildad y el desprendimiento que nos inspiren más bien a hacer preguntas antes que ofrecer tantas y tan insustanciales respuestas. Pero creo yo que sabremos ir entendiendo estos fenómenos y entre todos lograremos una acción coherente. Conviene mas que abra usted un compás de espera hasta que logremos descifrar lo que se ha precipitado desde el momento en que Manuel Vives detectó para el país el fenómeno de la falta de Interés Nacional que había planteado en su libro el catedrático José Alvares Zarate y que está dando forma a un importante debate nacional como quiera que ello es en verdad algo estructural que nos confiere herramientas para entender con certeza todos los fenómenos de nuestra historia incluida, por ejemplo, la ampliación de presencia militar norteamericana en territorio colombiano.


Como este texto se hizo ya demasiado largo, pero como tampoco quiero dejar una sensación de absoluta improvisación, quiero enfáticamente afirmar que, pese a que lo que el tema que nos inquieta en este intercambio es la curul en la Cámara y la reciente ascenso a la presidencia de la Comisión 2da, le aseguro Jairo que esto es importante, solo en la medida de que desde allí logremos contribuir a mitigar la pavorosa miseria que viven las mayorías en mi país y que, de la misma manera como descubrí el Congreso, hoy estoy comenzando a redescubrir y con una visión tan privilegiada (quizá por el contraste de haber vivido por 15 años en Estados Unidos), que me permite afirmar que pocos ven y comprenden aquí, lo que a mi se me va revelando a cada instante por las calles y los barrios de Bogotá y que confío podré articular con palabras para que así se consolide un eficaz ejercicio de acción social que podemos y debemos emprender desde el exterior. Para terminar y para que se haga una idea de la dimensión de este pavoroso drama social, le comento que ya tengo un titulo para la recopilación de estas impresiones personales: “Colombia o la Institucionalización de la Miseria”.


Fraternalmente,


Arlington Guarín de la Fuente

Consejero del Proyecto de Integración Cultural

Delegado en Colombia de la Colombian Alliance United States of America CAUSA


Publicación mencionada: EL INTERES NACIONAL EN COLOMBIA, Fundamentos Politicos-Filosoficos para su formación y defensa. JOSE MANUEL ALVAREZ ZARATE, Universidad Externado de Colombia 2003

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