Mujer, soledad y violencia

En Colombia, la temática “mujer, la soledad y violencia” ha sido una obsesión en artistas como Débora Arango, Hernando Tejada (en su primera época), Alejandro Obregón, Pedro Alcántara y Fernando Botero (en su última época).

Hace unos años, en una revista prestigiosa de los Estados Unidos, le propusieron a Norman Mailer que definiera qué era la biología, y el escritor norteamericano, respondió: “La biología es la mitad del destino de la mujer”.



El autor de Los hombres duros no bailan definió así a la ciencia de la vida, porque era consciente de que la mujer no solo es origen, centro, útero, sino también -y hasta que la ciencia nos refute- la encargada de reproducir la especie humana.



Pese a esta afirmación contundente, que pone en el centro de la esfera al sexo opuesto, el hombre sigue convirtiendo a la mujer en una víctima de su destino.



En la guerra de Vietnam, la revista Life consagró en su momento la imagen de una mujer huyendo de las bombas de napalm. En la guerra de Irak vemos a diario por la televisión, la imagen de las mujeres que se ocultan en las cuevas para escapar a los bombardeos indiscriminados. En Colombia, vemos diariamente desfilar en los semáforos de las principales ciudades del país a miles de mujeres desplazadas que han perdido sus tierras y sus maridos.



La violencia que, por lo general, es agenciada por los hombres, ha tenido una sola víctima: la mujer.



Aunque, a lo largo de la historia, hay que decir que también se han sumado a aquellos ejércitos de vándalos, no pocas amazonas que en un momento de sus vidas confundieron la espada con la vaina y el falo con el útero.



Valga la pena reconstruir aquí este mapa ominoso sobre la mujer, para decir que muchos artistas han pintado la tragedia femenina, como una manera de oponerse a dos mil años de historias fálicas y patriarcales, donde siempre se quiso desconocer al otro; y sobre todo, a la otra.



Recordemos las esculturas de Camille Claudel, las novelas de Simone de Beauvoir, las pinturas de Frida Khalo, los diarios de Ana Frank y Anais Nin y los poemas de Alexandra Pizarnik.



En Colombia, la temática “mujer, la soledad y violencia” ha sido una obsesión en artistas como Débora Arango, Hernando Tejada (en su primera época), Alejandro Obregón, Pedro Alcántara y Fernando Botero (en su última época).



Hoy, el pintor caleño Juan Fernando Cobo presenta al público un bello libro de artista dedicado a esta temática, donde se incluyen 25 retratos de mujer, pintados en técnicas mixtas por el artista, y 23 textos de escritores colombianos, españoles, cubanos y argentinos donde se destacan, entre otros, escritos de Orietta Lozano, Eva Durán, José Marzo, Emilse Zorzut, Jaro Godoy, Manuel Lozano, David Sánchez Juliao, Juanita Pochet, Harold Alvarado Tenorio, Marié Rojas Tamayo, José Repiso Moyano e Ignacio Ramírez.



El hermoso libro, ideal para museos, bibliotecas y coleccionistas, tiene lomo de cuero, tapas de cedro Caquetá y está impreso en papel belga de 180 gramos.



Para los interesados, el libro de artista de J. F. Cobo se presentará el próximo 9 de diciembre a las 6 y 30 de la tarde en la sala de Proartes de Cali, y estará exhibido hasta el 30 de enero de 2005.





* Escritor, catedrático de la Universidad del Valle



Por: Fabio Martínez *
fabiomar@univalle.edu.co

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