Mujeres guardaespaldas egipcias irrumpen en un sector ‘reservado’ a los hombres

El trabajo de guardaespaldas en Egipto ya no es sólo para los hombres, pues decenas de mujeres, muchas con el velo islámico “hiyab”, han invadido este mundo para proteger a las diplomáticas y las artistas árabes en el país.


“Estoy muy orgullosa de mi trabajo, que tiene muchos desafíos para una egipcia, porque aquí dicen que una mujer no puede trabajar como guardaespaldas”, dijo Noha Sayed Ahmed, una de las primeras 30 guardaespaldas femeninas en Egipto.


Ahmed, de 26 años, ha comenzado a trabajar como “ladyguard”, tal y como llaman a una mujer guardaespaldas en Egipto, desde hace siete meses con la compañía de servicios de seguridad “Falcon Group”.


Para Ahmed, que ha ganado medallas en campeonatos de kárate y boxeo, “lo último que debe utilizar una mujer guardaespaldas para proteger al cliente son sus músculos, (y) lo más importante es la inteligencia”.


Antes de convertirse en “ladyguard” en una compañía privada, Ahmed trabajó durante ocho años en la Policía y para mejorar su situación económica se presentó para este puesto, del que se había enterado a través de otras compañeras.


“Pese a que es una profesión nueva para la mujer en Egipto, no tenía miedo de meterme en este mundo. Desde pequeña, mis padres me decían siempre que la mujer es igual al hombre”, aseguró Ahmed.


Esta chica, que lleva el pelo cubierto con el “hiyab”, piensa que el mayor desafío es la crítica de la gente. “Piensan que una mujer no sabrá actuar en las situaciones difíciles y por eso la atacan”, sostiene.


Pese a que no se oye mucho hablar de las “ladyguard” en Egipto, cada vez son más las mujeres que se apuntan para ocupar este espacio antes reservado a los hombres.


Alrededor de cien chicas se presentan al mes para este puesto en “Falcon Group”, única compañía que emplea a féminas en este campo en Egipto, y miles están en la lista de espera.


Sin embargo, para respetar las tradiciones orientales, se permite a una guardaespaldas proteger sólo a una mujer y nunca a un hombre, dijo el director de ventas de “Falcon Group”, Mahmud Fathi.


De hecho, todos los clientes de esta compañía que tienen guardaespaldas femeninas son mujeres artistas o miembros de los cuerpos diplomáticos de Egipto y de otros países árabes.


Según Fathi, una “ladyguard” no debe superar los 35 años, tiene que ser muy deportiva para moverse rápido, tener un buen cuerpo, saber informática y hablar idiomas.


En cuanto a la manera de vestirse, el cliente puede contratar a una guardaespaldas con o sin “hiyab”. “No hay ningún problema, ya que tenemos todo tipo de guardaespaldas”, señaló Fathi.


En caso de que se necesite protección durante las 24 horas, los guardaespaldas sustituyen a sus compañeras por la noche, ya que éstas sólo hacen turnos de mañana.


Como se considera que una “ladyguard” tiene sus “debilidades”, la compañía de seguridad se pone en contacto con ella por teléfono durante todas las horas de trabajo, y si tiene algún problema le envía un coche rápido para ayudarla.


“Al principio, las guardaespaldas se encontraron en varias situaciones difíciles porque la gente no entendía que hay mujeres que hacen ese tipo de trabajo”, añadió Fathi.


Por eso, distintos expertos de Egipto y de otros países les brindan un entrenamiento especial para que sepan controlarse y actuar de manera correcta sin utilizar la violencia.


Algunas han sido entrenadas en China, según Fathi.


Pese a que son tareas nuevas para la mujer egipcia, la mayoría de las chicas han tenido bastante éxito en el trabajo de guardaespaldas, señalóla jefa de la seguridad femenina en “Falcon Group”, Samar Abdel Azim.


Sin embargo, algunas no han podido aguantar la presión y continuar el entrenamiento que les da la compañía.


“Eso es aparte de tener que soportar la oposición de la gente a la mujer guardaespaldas”, destacó Azim, quien confía en que con el paso del tiempo los egipcios se acostumbren a ver a las chicas trabajando en la protección de las personas.

Heba Helmy

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