ONU busca restablecer el orden en Kirguizistán



El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo hoy que el organismo internacional trabaja para tratar de restablecer el orden en Kirguizistán, tras el violento derrocamiento la semana pasada del presidente Kurmanbek Bakíev, pero respetando al mismo tiempo "la voluntad del pueblo".

El máximo responsable de Naciones Unidas explicó que su enviado especial en la zona, Jan Kubis, colabora estrechamente con representantes de la a Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y otras entidades regionales para hallar una salida a la crisis política en ese país de Asia Central.

Asimismo, indicó que la meta de la mediación internacional es "mantener y restaurar el orden constitucional, al tiempo que se respeta la voluntad del pueblo kirguís", dijo en una conferencia de prensa Ban, quien espera conversar el jueves con Kubis cuando este regrese a Nueva York.

Bakíev tuvo que abandonar la semana pasada la capital kirguís, Biskek, tras los violentos disturbios protagonizados por manifestantes opositores que lo acusan de autoritarismo, abusos y corrupción.

El secretario general, quien el pasado miércoles concluyó una gira de casi una semana por Asia Central y se entrevistó con el líder kirguís días antes de perder el poder, explicó que durante su visita a la región resaltó la importancia de respetar los derechos humanos.

"Una sociedad civil fuerte, basada en el estado de derecho y el ejercicio de derechos humanos como la libre expresión, la libertad de prensa, la libertad de asamblea, la tolerancia y la democracia, es esencial para la modernización", indicó.

Además, aseguró que en su entrevista con los líderes de las cinco ex repúblicas soviéticas de Asia Central (Kirguizistán, Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán y Tayikistán) les instó a respetar los tratados internacionales sobre derechos humanos que han firmado.

También les urgió a colaborar más estrechamente en asuntos medioambientales, como la gestión de los recursos hídricos y la energía, para fomentar "una prosperidad común".

Seis días después de abandonar la sede del Gobierno kirguís, el derrocado presidente Bakíev advirtió hoy de que si el nuevo Gobierno de confianza popular trata de detenerle, habrá un derramamiento de sangre.

La capital kirguís fue escenario la semana pasada de violentos enfrentamientos entre los cuerpos de seguridad y manifestantes antigubernamentales, que causaron al menos 81 muertos y más de 1.500 heridos.

Tras la huida de Bakíev de la capital kirguís al sur del país, la oposición asumió el poder y formó un Gobierno de confianza popular, encabezado por la líder opositora Rosa Otunbáyeva.

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