Oportunidades de vivienda disponibles para los ancianos

Se necesita disposición para buscar la mejor opción

El tema de la vivienda para los ancianos tiende en gran medida a la confusión. En la actualidad, hay numerosas opciones disponibles para las personas de la tercera edad que desean vivir existencias más prolongadas e independientes. El problema reside en decidir el tipo de vivienda apropiado para ti y tu familia, y sobreponerse al estigma del “hogar de ancianos”.



Si bien la casa en la que creaste tu familia puede ser muy querida, cuando llega la hora de la jubilación muchos ancianos comienzan a sentir que la residencia es demasiado extensa, o una carga demasiado pesada para seguir manteniéndola. Ahí comienza la búsqueda de un sitio para pasar “los años dorados”. Existen varias opciones, atendiendo al nivel de independencia y de salud. A continuación, un breve resumen de opciones a considerar:



* Viviendas de madres/hijas. Para quienes buscan la seguridad y familiaridad de estar entre sus seres queridos, las casas madre/hija, o las que cuentan con un apartamento independiente “para los suegros”, son una opción viable. Por lo general, estas casas se caracterizan por una zona habitable principal para la familia, y un apartamento pequeño, que puede constar de un solo dormitorio, baño y pequeña cocina para una pareja o una sola persona.



El apartamento puede tener acceso a través de la casa principal, o contar con entrada propia. Esta opción, aunque ventajosa, puede implicar problemas para los miembros más jóvenes de la familia, que no están preparados con respecto a cuestiones de salud o cuidados que necesita el pariente anciano. Muchos miembros de familia, en un esfuerzo por evitar el hogar de ancianos, asumen la responsabilidad de cuidar a una madre, padre o abuelo enfermo, sin tener en cuenta que se trata de un trabajo a tiempo completo.



* Vida activa. Las comunidades de adultos activos, conocidas también como comunidades-resort, atraen a personas jubiladas y a aquellas próximas a la edad de retiro, que desean la propiedad de un sitio donde puedan jubilarse finalmente. En su mayoría se trata de comunidades cercadas, que ofrecen amenidades típicas de un centro turístico, como piscina, club de golf, salones de ejercitación y otras ventajas.



* Vida independiente/colectiva. Si eres una persona de la tercera edad activa y con buena salud, una vida independiente, conocida también como comunidad o residencia de vida colectiva podría ser la situación idónea. Estas viviendas van desde comunidades restringidas de acuerdo a la edad, donde se posee un condominio o casa con patio, a residencies más similares a hoteles, con servicios de cuidados domésticos, comidas y actividades. En la mayoría de los casos, hay autobuses disponibles para transportarte al mercado para hacer compras, y otros sitios de diversión planificados.



Algunas comunidades cuentan con banco propio, salón de belleza y hasta templos en sus predios, de manera que los residentes puedan disfrutar de fácil acceso a los mismos. Asimismo, en dependencia de la distribución de la residencia, hay disponibilidad de áreas habitables, así como de un área centralizada de comedor, donde se sirven las comidas y se disfruta de compañía.



* Vivienda con asistencia. En el caso de aquellas personas que sean relativamente independientes, pero necesiten los servicios de una enfermera o de ayuda mínima, como a la hora de bañarse o vestirse; las instalaciones de vivienda con asistencias pueden proporcionar la atención que necesitas. Los servicios de cuidados de salud se prestan directamente allí, o los proporciona el hospital o centro médico más cercano.



* Hogares de ancianos. Los ancianos que necesitan cuidados permanentes pueden considerar el hogar o asilo, tal vez la única opción para aquellos con capacidades mentales o físicas deterioradas, o que confrontan grandes dificultades para realizar actividades cotidianas.



Cuidados continuos. Estas instalaciones combinan la vida independiente, asistida y de hogar de ancianos. Con frecuencia consisten en enormes comunidades ubicadas en grandes extensiones de terreno, que ofrecen diferentes sectores de cuidados, en dependencia de los factores de habilitación. En la medida que la persona envejece o se le hace imposible cuidarse a sí misma, se traslada de la instalación de vida independiente a la de vida asistida, o a aquellas donde está bajo el cuidado constante de enfermeras.



Incluso la mayoría cuenta con cuidados especializados para pacientes con la enfermedad de Alzheimer. Esta es quizá la mejor opción para aquellos que quieran tener la seguridad de saber que se les cuidará en la medida que pasen los años, sin tener que reubicarse.



Las instalaciones de cuidados privados tienen varios beneficios, pero también implican el pago de altas cuotas mensuales. En dependencia del nivel de cuidados, esos centros pueden cobrar hasta varios miles de dólares al mes. Por tanto, es prudente consultar con un planificador financiero o contador para determinar si algunos de esos costos están amparados por el Medicare, el Medicaid u otro plan gubernamental de asistencia.



Además, algunas instalaciones pueden tener una lista de espera, por lo que asegúrate de llamar con antelación para pedir detalles del proceso de solicitud, y del tiempo de espera para instalarte en una de estas residencias.

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