Palabras del presidente Obama en naturalización de militares activos

Gracias. Muchas gracias. Esto es muy divertido. Esto hace valer la pena tanto del trabajo dificil que hacemos, ver esta ceremonia aquí hoy. Es un honor para mí y un enorme placer personal, poder ser el primero en dirigirme a ustedes como mis compatriotas estadounidenses. (Aplausos.) Y bienvenidos a ésta, su Casa Blanca. (Aplausos.) Bueno, yo sé que este día significa mucho no sólo para ustedes, sino para sus familiares y los otros miembros de la Fuerzas Armadas que también están aquí.


Cada uno de ustedes tiene una historia que contar acerca del camino que tuvieron que recorrer para llegar aquí.


Provienen de todos los rincones del planeta, desde el sudeste de Asia hasta Europa Central, desde África Occidental hasta Sudamérica. Algunos de ustedes vinieron a este país de niños, porque sus padres deseaban darles una vida mejor en el país de las oportunidades. Otros viajaron aquí de adultos y vivieron penurias y sacrificios para poder mantener a su propia familia.


Pero todos ustedes tienen algo en común: están aquí porque no sólo han escogido vivir en este país; sino que también escogieron servir a este país.


Ustedes están aquí por la misma razón que Jeonathan Zapata. Jeonathan recientemente regresó de prestar servicios como parte de nuestros esfuerzos en Afganistán. De hecho, él ayudó con el aterrizaje número 400,000 a bordo del USS Kitty Hawk. Y Jeonathan quería servir al país que considera suyo, aunque todavía no era ciudadano porque, desde que llegó de niño proveniente de Nicaragua, Estados Unidos había hecho tanto por él. “Con mis servicios en el ejército”, dijo Jeonathan, “también [puedo] hacer algo por Estados Unidos”.


Asi que, Jeonathan, quiero que se ponga de pie. (Aplausos.)


Y ustedes están aquí por la misma razon -- ya se puede sentar, Jeonathan. -- (Aplausos.) Ustedes están aquí por la misma razon que Chryshann Pierre. Chryshann, donde está? Ahi está. (Aplausos.) Chryshann es una especialista del Ejército (Army), regresó de prestar servicios en Iraq a fines del año pasado. Inicialmente se enroló en el Ejército porque quería darles estabilidad a sus tres hijos. Pero luego descubrió algo que no se esperaba: que le encanta ser miembra del Ejército. (Risas.) De hecho, incluso dice que le gustó el entrenamiento básico.


Chryshann, debes ser muy recia para disfrutar del entrenamiento básico. (Risas.)


Todos ustedes tienen sus propias historias -- ya se puede sentar, Chryshann – (Aplausos.) Todos ustedes tienen sus propias historias de cómo vinieron a este país. Y todos ustedes tienen sus propias razones para haber entrado a las Fuerzas Armadas. Pero por los servicios prestados, por los sacrificios que hicieron y continuarán haciendo, por el compromiso que han demostrado con su nación adoptiva, todos ustedes son parte de una historia de gran trascendencia: la historia de Estados Unidos.


Durante más de dos siglos, este país ha sido una luz de esperanza y oportunidades, un lugar que ha atraído a empresarios y empresarias de todo el mundo que querían construir una vida próspera en base a su talento y esfuerzo. Muchas generaciones de inmigrantes vinieron a estas costas porque creían que en Estados Unidos, todo es posible.


Ustedes no sólo son ejemplos vivos de esa promesa. También están prestando servicios para defender esa promesa a favor de futuras generaciones. Y sus servicios nos recuerdan de que gran parte de la fortaleza de este país proviene de quienes han escogido vivir aquí. Me doy cuenta perfectamente, y todos lo vemos, que en momentos en que nos enfrentamos a una crisis económica cuya causa fue irresponsabilidad de muchas formas, hay quienes activamente escogen asumir mayor responsabilidad.


Alguien presente hoy está haciendo precisamente eso: Jeanne Ebongue Tapo. Aquí mismo. Ella creció en Gabón, África, en una familia pobre. Eran cinco hermanos, y su madre los criaba sola. Jeanne emigró a Estados Unidos para poder mantener a su familia y para lograr el sueño de ser dentista. Por eso se enroló en la Marina (Navy). Esperaba tener la oportunidad de trabajar, ver el mundo y también estudiar.


Eso es exactamente lo que ha podido hacer. Comenzó sus estudios universitarios y ha tenido la oportunidad de viajar. Y a pesar de que ha tenido que hacer sacrificios y estar lejos de sus seres queridos, la gente que ha conocido en la Marina ha pasado a ser como “una familia lejos de casa”. Ha tenido la oportunidad de ser parte de lo que percibe -- lo que se percibe como una comunidad pequeña y, al mismo tiempo, ser parte de algo importante. Así que Jeanne, gracias. (Aplausos.) A pesar de todo -- todo lo que ha enfrentado, a pesar de los obstáculos que ha superado, Jeanne ha convertido el servicio a los demás en su misión. “Al final de la jornada”, dijo, “lo único que importa es que ayudé”.


Ustedes, como nuestros nuevos estadounidenses, nos recuerdan lo preciosa que es la ciudadanía, lo mucho que vale y por qué vale la pena protegerla. Nos recuerdan que la ciudadanía no es simplemente una lista de derechos, sino un conjunto de responsabilidades. Que el éxito de Estados Unidos no es un regalo. Requiere mucho esfuerzo. Y depende de que cada uno de nosotros cumpla con su parte.


Gracias a todos por sus servicios. Estoy extraordinariamente orgulloso de ustedes. Y nuestra nación está agradecida con ustedes.


Bueno ahora, también es un privilegio para mí otorgar a un distinguido estadounidense un premio que reconoce las muchas contribuciones de los ciudadanos naturalizados como ustedes. Se llama el Premio a un Extraordinario Estadounidense por Elección; se le otorga a -- lo otorga el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, y es un honor para mí otorgárselo a Peter Lemon. Permitanme contarles un poco de Peter. Peter tenía apenas diecinueve años –y había sido ciudadano apenas siete años– cuando él y su pelotón empezaron a recibir fuego enemigo en la provincia de Tay Ninh en Vietnam.


Herido por esquirlas de un mortero que explotó en su trinchera, el especialista Lemon continuó luchando para proteger su posición contra ola tras ola de ataque. La encarnizada batalla se prolongó varias horas. Fue herido una segunda vez. Y una tercera. Pero se rehusó a darse por vencido, e incluso dejó su trinchera y se expuso al fuego enemigo para continuar defendiendo a sus compañeros rangers.


De hecho, una vez concluida la batalla, el especialista Lemon se negó a ser evacuado hasta que los demás fueran llevados a un hospital de campaña. Pete pasó un mes en un hospital para recuperarse de las lesiones.


Al poco tiempo de su retorno, el Presidente Nixon le otorgó la Medalla de Honor. Hoy, Peter Lemon es un orgulloso padre y un orgulloso veterano, además de autor y cineasta. Y ha dedicado su tiempo y energía a hablar sobre lo que su propia experiencia ha significado para él y lo que ha aprendido: alentar a cada uno de nosotros a aprovechar al máximo nuestro talento para poder tener un impacto en la vida de otros.


Su experiencia es un tributo a los hombres y mujeres que han venido a este país a forjar una vida mejor para sí mismos y sus familias, y que, por su compromiso y contribución, también han hecho de Estados Unidos un lugar mejor.


Asi que es un honor para mí otorgarle a Peter Lemon este “Premio a un Extraordinario Estadounidense por Elección”. Peter, por favor puede venir acá? (Aplausos.)


(Se presenta el premio.)


Uno de ustedes puede ser que gane esto algún día. Ya están bien encaminados.

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