Panaca: la mayor granja del mundo…


Con más de cuatro mil quinientos animales domésticos, el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria (Panaca) cumple diez años recibiendo visitas en el Eje Cafetero de Colombia.


Bajo el lema “sin campo no hay ciudad”, Panaca nació en 1999 y ocupa una extensión de 200 hectáreas en la localidad de Quimbaya, donde, entre el aroma del café, se ha creado un pionero modelo de entretenimiento interactivo, creativo y participativo.


“El sueño Panaca es la expresión de toda una vida ligada al campo viendo las grandes diferencias que hay entre la gente del campo y de la ciudad. Es muy difícil de explicar porque trasciende los límites de las granjas escuela, ya que es un experiencia sensorial totalmente”, asegura el director y fundador Jorge Ballén.


Y es que los modelos de diversión han cambiado y hoy en hoy día están muy ligado a todo el sistema de comunicaciones modernas y al mundo virtual. Por eso Ballén decidió regresar “al entretenimiento del ayer, siguiendo un modelo donde se usan todos los sentidos”, y así creó seis estaciones dedicadas a la zoología y dos a la agricultura.


Una vez que se comienza el recorrido, que puede hacerse a pie o en carruajes tirados por caballos, la primera estación con la que se tiene contacto es la agronomía, que se distribuye a lo largo de todo el parque a través de los cultivos de cítricos, aguacates y otros frutos que dan muestra de las alternativas que ofrece la agricultura no cafetera de la región.


Tras un paseo por los senderos de Panaca se llega a la estación de ganadería, el lugar donde conviven 105 ejemplares en el Aprisco (cabras, ovejas y camuros) y 110 en bovinos.

En esta estación ganadera se entra en contacto con diferentes razas de ganado vacuno y bovino, tanto criollo como internacional.


Pequeños y grandes pueden aprender todas las prácticas relacionadas con el ganado, como la vacunación, la esquila o el pesaje, y se pueden ordeñar vacas y cabras, así como alimentar a los terneros o las ovejas. También hay una fábrica artesanal de lácteos, donde se aprende sobre la producción de quesos, helados, arequipe y yogur.


Una de las curiosidades de Panaca es la exhibición didáctica de “El Coliseo de la Ganadería”, donde se asiste a una divertida carrera en la que compiten distintas razas de ovejas. Después del espectáculo, los asistentes pueden subirse a lomos de los animales e incluso dar un paseo a lomos de llamas, el primer ganado que habitaba los Andes antes de la llegada de los españoles en el siglo XV.


El recorrido continúa con una caminata de tres kilómetros por el sendero ecológico “Los Deseos”, un bosque nativo de guaduales de más de diez metros que llega hasta la quebrada de Buenaventura. La guadua es un bambú gigante, de tronco ancho y resistente, y es el material típico con el que se construyen las casas del Eje Cafetero y por lo tanto de la gran mayoría de las estructuras de Panaca.


La siguiente parada es la estación de avicultura y especies menores, una gran muestra de la diversidad de fauna que alberga el parque, pues además de las 60 palomas y 30 gallinas, se pueden contemplar ejemplares únicos, como la gallina china, la más pequeña de todo el mundo.


El proceso de incubación se aprende en el “El Museo del Huevo”, donde se muestra una colección de los diferentes tipos de huevos, desde los más pequeños de la codorniz y la gallina china, hasta el más grande del avestruz.


Un total de 78 aves entre faisanes, pavos, gallos, gansos o codornices, además de una gran variedad de conejos y roedores mayores como el cui, plato típico de los Andes, viven en esta estación.


El momento de saber todo sobre el cerdo llega en la estación de porcicultura, donde ejemplares puros y criollos asombran al visitante con su interacción, ya que se puede alimentar con biberón o tetero a los lechones.


Los visitantes quedarán asombrados al comprobar la gran variedad de razas de cerdos que existen en el mundo, como el poland chino y el enano asiático, además de razas criollas como el casco de mula, el san pedreño y el zungo pelado o costeño.

El resto de animales de la estación corresponden a líneas genéticas, es decir, cruces terminales que toman lo mejor de cada raza para que los genes queden en un sólo individuo y obtener así lo que se llama “vigor híbrido”.


Allí se encuentra el cerdódromo “Juan Chancho Monto-Yá”, donde se viven emocionantes competiciones y exhibiciones de chanchos, acompañadas del mejor humor colombiano de los presentadores.


La gran cantidad de conocimientos que se adquieren sobre la vida de los animales se complementa con la estación agroecológica, un espacio donde se descubre todo sobre el reciclaje y el manejo de deshechos y desperdicios, una verdadera lección de desarrollo sostenible en el que está envuelta la filosofía de Panaca.


En la huerta de las plantas aromáticas y medicinales el público conoce cómo la naturaleza es capaz de proveer al ser humano de todos los remedios a sus necesidades, mientras que la estación de sericultura muestra una de las técnicas de producción natural más antiguas: la seda de los gusanos.


Perros y caballos


Los perros tienen su espacio en uno de los caniles más importantes y grandes de América Latina. Más de 100 canes de 50 razas distintas conviven en Panaca y hacen las delicias de los visitantes con sus exhibiciones y muestras de acrobacia y habilidad.


El recorrido por Panaca se termina en uno de los lugares más representativos e importantes del parque: el mundo del caballo. Un total de 30 razas, entre aztecas, belgas, españoles o percherones, además de ponis y asnos, componen una excepcional muestra del mundo equino.


Aparte de montar en los caballos, darles de comer y aprender sobre sus cualidades y diferencias, Panaca pone al servicio del visitante una exhibición ecuestre, espectáculos de doma y rejoneo y acrobacias a cargo de especialistas que hacen equilibrios aparentemente imposibles sobre los caballos al galope. Pero Panaca no se circunscribe únicamente al recorrido por el parque, sino que ofrece una variedad de alojamientos para satisfacer los gustos de todos los visitantes, como el primer hotel “cinco herraduras” del mundo con todo incluido. Existe también la posibilidad de alquilar o comprar una finca Panaca, viviendas de entre tres y cinco dormitorios cuya terreno va más allá de los 850 metros cuadrados de parcela en propiedad.


Como dice Ballén, “la interactividad del hombre con la naturaleza es una de las cosas que va a seguir teniendo vigencia en el siglo XXI”, y es que espacios como Panaca son necesarios para seguir recordando que “sin campo no hay ciudad”.

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