Para los centenarios, todo empieza con el nacimiento

Una estimación del censo es que en Estados Unidos habrá unos 800,000 centenarios para mediados del siglo

NUEVA YORK — Los centenarios son diferentes del resto de nosotros, y no es sólo que sean mucho mayores en edad. Son un grupo selecto, ya que persistieron por encima de guerras, enfermedades, desastres y accidentes que matan a decenas de millones de mortales comunes cada año.



Al analizar lo que hace tan especiales a las personas de 100 años —menos de 2 en cada 10,000 estadounidenses viven hasta superar esa edad— quienes estudian el envejecimiento citan factores como la genética (particularmente tener dos cromosomas X, ya que 85 por ciento de los centenarios son mujeres) e influencias ambientales como la buena nutrición y los hábitos de salud.



Pero un estudio estadístico de centenarios realizado por investigadores de la Universidad de Chicago ha encontrado algunos otros potenciales mecanismos de predicción de la longevidad extrema. Mujeres y hombres que fueron los primogénitos en familias grandes, encontró el estudio, tuvieron el doble o triple de probabilidad de llegar a los 100 años que los hijos nacidos posteriormente. Los criados en el Oeste rural de Estados Unidos tuvieron mejor probabilidad de llegar a esa edad. Y la gente de avanzada edad que nació en octubre y noviembre tuvo mayor esperanza de vida que los nacidos de abril a junio.



De manera que si uno es un bebé de otoño, el primer hijo de una pareja de agricultores de Boise, ¿tiene mayor seguridad de llegar a los 100 años?



Difícilmente, dicen expertos. Factores como el orden de nacimiento y el mes de nacimiento desempeñan un papel pequeño, en el mejor de los casos, en la probabilidad de alcanzar una edad avanzada, y son superados por otros.



“Se tiene que recordar que esto es para poblaciones, no para individuos”, dijo S. Jay Olshansky, profesor de la escuela de salud pública de la Universidad de Illinois en Chicago, al comentar el estudio. “Para un individuo, el mes en que se nace va a ser en gran medida irrelevante. Lo que realmente importa es el estilo de vida que uno lleve y la genética que herede”.



Sin embargo, mecanismos de predicción extraños como el mes de nacimiento podrían contar algunas cosas interesantes sobre lo que hace que una persona viva tanto tiempo.



“En el caso del mes de nacimiento, realmente estamos sorprendidos”, dijo Leonid A. Gavrilov del Centro Nacional para la Investigación de la Opinión en la Universidad de Chicago, quien con su esposa, Natalia S. Gavrilova, analizaron 75 millones de historiales genealógicos computarizados para identificar a centenarios nacidos de 1875 a 1899, y luego consultaron loss registros de muerte de la Seguridad Social y los datos del censo para descubrir más sobre las circunstancias de sus vidas. El estudio fue preparado para la Sociedad de Actuarios.



Otros estudios de grupos de edad diferentes han mostrado que el orden de nacimiento puede ser un factor. “Hay muchas observaciones de que los hijos primogénitos tiene una ventaja en estatus de salud e incluso logro educativo”, dijo Gavrilov.



Lo que podría mejorar las posibilidades de que los primogénitos alcancen los 100 años es que en general nacen de padres relativamente jóvenes. El esperma y los óvulos pueden dañarse con el tiempo, de manera que los hijos de padres de más edad podrían tener más problemas de salud relacionados con la genética.



De manera similar, el mes de nacimiento, que ha sido correlacionado con la esperanza de vida en otros estudios, quizá sea un indicio de las deficiencias de vitaminas por temporadas o enfermedades de temporada como la gripe y la diarrea que afectan la salud infantil, con un impacto posteriormente en la vida.



En Estados Unidos, esos problemas de salud eran más graves hace un siglo, cuando nacieron los centenarios actuales, que ahora, cuando los alimentos están fortificados, los vegetales frescos están disponibles todo el año, las vacunas son comunes y la sanidad ha mejorado.



“Esas son cosas que simplemente no experimentamos en estos días”, dijo Thomas Perls, profesor del Centro Médico de la Universidad de Boston y director del Estudios Centenario de Nueva Inglaterra. “Esa era una época en que la gente perdía una cuarta parte de sus hijos por enfermedades infantiles”.



Por ello el mes de nacimiento, aun cuando tuvo cierta importancia a fines del siglo XIX, quizá ya no desempeñe un papel tan importante en la longevidad. De ser así, quienes estudien a los muy ancianos tendrán abundantes casos de estudio, ya que el número de centenarios está en auge. De los aproximadamente 50,000 centenarios contados en el censo del 2000, los demógrafos esperan que el número aumente; una estimación del censo es que habrá unos 800,000 para mediados del siglo.



Cualquiera que sea la cifra, dijo Olshansky, los centenarios van a parecer menos extraordinarios conforme las mejorías en la medicina y otros factores hagan más fácil vivir más tiempo. “Los centenarios de hoy tuvieron que sobrevivir a una serie extraordinaria de agravios ambientales e infecciones que les hicieron un grupo mucho más altamente selecto de individuos de lo que vamos a ver en el futuro”, dijo.



Perls comparó vivir 100 años con ganarse la lotería. “Digamos que se necesitan seis números”, dijo. Uno podría ser no obeso, otro ser mujer, uno más no tener una enfermedad cardíaca, etcétera.



“En el pasado, hemos dejado todos estos números de la lotería al azar”, dijo Perls. Ahora, a través de una mejor atención médica y otras mejorías, dijo, “vamos a hacer un mejor trabajo en la predeterminación de esos números.



“Es mucho más fácil ganar la lotería de lo que era antes”.



HENRY FOUNTAIN
The New York Times News Service

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