Pétreo dragón gigante de 21 kilómetros crea polémica en el norte de China

Zulong, la empresa que lo construye, espera inaugurar la imponente esfigie en el 2009, cuando la República Popular China cumpla 60 años de fundada

Una constructora china está erigiendo un gigantesco dragón de cemento, de 21 kilómetros de longitud, y que según señalaron los responsables de la obra será el más grande del mundo.


El dragón, de poder terminarse su construcción pese a las fuertes críticas de la opinión pública a la obra, tendrá 56 millones de escamas de jade o de bronce, y simbolizará “el ascenso de la nación china en el siglo XXI”, según destacó el subdirector de la compañía que se ocupa del proyecto, Li Xiong.


La prensa china ofreció ayer, martes, las primeras fotos de la obra, en las que ya se ven partes del muro y lo que será la futura cabeza del dragón, en lo alto de una montaña.


Tan sólo un día después, las autoridades medioambientales de la provincia central de Henan, donde se están llevando a cabo las obras, advirtieron que enviarán inspectores y podrían detener la construcción, demoliendo lo que ya se ha edificado, si consideran que daña el entorno natural.


Según las quejas de los vecinos de las inmediaciones, el dragón supondrá coronar con toneladas de cemento una cordillera, y además cerca de un bosque que es reserva natural nacional.


“El dragón planeado es como una autopista, que dañará la vegetación, afectará el paisaje y destruirá el sistema ecológico local”, destacó Wu Mingzuo, director de la Sociedad Ecológica de Henan y uno de los más críticos con el proyecto, citado por la agencia oficial Xinhua.


Ante las críticas, el responsable de la empresa constructora, llamada Zulong se muestra tajante: “En la antigua China se construyó la Gran Muralla, ahora queremos construir un dragón gigante. No nos importan las críticas, vamos a continuar para que en el futuro otras generaciones puedan verlo”, señaló.


La empresa también argumenta que el muro podría servir para contener las tormentas de arena, llegadas de los desiertos de Mongolia y del norte de China, y que todos los años afectan a Henan, Pekín y otras áreas de la mitad septentrional del país.


Los 21 kilómetros de longitud simbolizan el siglo XXI, y los 56 millones de escamas se corresponden con las 56 etnias que componen el país, explicó.


El proyecto fue iniciado en 2002 por otra empresa constructora, que lo abandonó debido a dificultades técnicas, y retomado por Zulong, que espera inaugurarlo en 2009, con ocasión del 60 aniversario de la fundación de la República Popular China.


Para obtener ingresos, la firma permitirá colocar publicidad a lo largo del muro, y ciudadanos de a pie podrán inscribir sus nombres en las salas interiores con las que contará la edificación, a cambio de una cantidad de dinero, siempre que la obra siga adelante.


El proyecto tiene un presupuesto inicial de 300 millones de yuanes (unos 38 millones de dólares), pero según Li, si se cumplen todos los objetivos del diseño (las escamas de jade y bronce, por ejemplo) el coste podría ascender a 4.000 millones (unos 510 millones de dólares).


En la misma provincia de Henan, cerca de su capital, Zhengzhou, también se está construyendo una gigantesca obra de cemento con los bustos de los primeros emperadores de la civilización china, otro proyecto que podría causar daños medioambientales o al menos paisajísticos, aunque al parecer no ha generado tanta controversia.


La polémica recuerda a la que hace un año se creó en Pekín con la construcción de la “Muralla del Amor”, una réplica de la Gran Muralla construida cerca de este famoso monumento, en el que los enamorados podían grabar sus nombres para inmortalizar su idilio.


La falta de clientes y las críticas de las autoridades medioambientales obligaron a destruir el monumento, lo que prueba que, poco a poco, los ciudadanos del país asiático tienen cada vez más conciencia medioambiental, tras décadas de gran degradación del ecosistema chino.

Antonio Broto

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