Plaga de chinches motiva webs para combatirlas y vídeos de terror en Youtube

La plaga de chinches que invade Estados Unidos ha originado en Internet un nuevo tipo de cuaderno de bitácora donde los afligidos cuentan historias para no dormir, sitios con consejos y, en Youtube, auténticos vídeos de terror.


“Uno de los grandes misterios”; “Monstruos invisibles que te torturan”; “Una pesadilla, no puedes irte a dormir”, son frases que no proceden de una película de terror en cartelera.


Figuran en un vídeo en YouTube (LOS CHINCHES) sobre la plaga de chinches que de un tiempo a esta parte recorre Estados Unidos.


Los insectos han sido compañeros de cama de la humanidad desde tiempos bíblicos, pero hace unos 50 años, después de la Segunda Guerra Mundial, se les consideró erradicados en este país.


Pero ahora, debido a factores como el incremento de los viajes por todo el mundo y al declive del uso del poderoso pero nocivo insecticida DDT, los hemípteros han reaparecido con un ímpetu y a una velocidad alarmante.


Las compañías de control de plagas hablan de un incremento de infestaciones del 71 por ciento entre los años 2000 y 2005.


En San Francisco (California), al parecer una de las ciudades preferidas no sólo de los turistas sino también de las chinches, las autoridades sanitarias recibieron más de 300 denuncias en 2006 -la mayoría de turistas de altos vuelos que tuvieron que compartir habitación con estos huéspedes-, más del doble que en 2004.


“Ya no utilizamos químicos tan fuertes, no rociamos los colchones con insecticida antes de venderlos y los insectos se han vuelto cada vez más resistentes a los pocos productos que nos quedan”, señaló resignada Laura Krueger, del Departamento de Servicios de la Salud de California, al diario “The San Francisco Chronicle”.


Muchos visitantes afligidos acuden a Internet, en sitios como The Bedbug Resource -con el lema “cada plaga es una historia de terror para quienes lo padecen”-, para dar detalles sobre sus perturbadores encuentros y nombres de establecimientos hoteleros a fin de que sean incluidos en los registros en línea que ya existen al respecto.


A la cabeza de páginas de Internet dedicadas a las chinches se encuentra bedbugger.com, una web para compartir trucos, colocar fotos de las fechorías o simplemente desahogarse de lo que muchos afligidos hartos de pasearse por las consultas de dermatólogos califican de “experiencia traumática”.


La cuestión es tan preocupante que algunos estados, como el de Nueva York, quieren aprobar leyes que prohíban la venta de colchones usados para cerrar el paso a estos pequeños “chupasangre” del tamaño de una lenteja que pueden sobrevivir durante varios meses sin consumir alimento.


Más allá de estas leyes, las autoridades sanitarias se ven impotentes ante una plaga que ya se ha extendido a las escuelas, donde los insectos viajan camuflados en la ropa y las mochilas de los niños.


No es de extrañar, por tanto, que el tono de muchos cuadernos de bitácora en línea sea casi de guerra.


Véase si no thebedbugwar.blogspot.com, subtitulado “Es la guerra y yo la voy a ganar”, del canadiense Mike David; waronbedbugs.blog spot.com o “derrotamos a los chinches con una estrategia integrada”.


Estos animales, que se activan de noche y viven hasta diez meses, infestan las casas escondiéndose en los alrededores de la cama o en los muebles cercanos.


El problema es que, si se los deja estar, unos pocos individuos pueden crear una colonia de miles en tan sólo pocas semanas.


Los afectados indican que la única manera de librarse de ellos es contratar un servicio profesional de erradicación de plagas (que también se ofrece por Internet, como es el caso de Pest World).


Otras medidas caseras a la desesperada, como lavar toda la ropa o dormir en el salón, no funcionan, ya que al parecer el bicho le persigue a uno allá donde que va.


El servicio profesional -sorpréndase- cuesta unos 5 mil dólares como media por una sola casa, según los expertos. Así que las chinches no pican sólo en la piel, sino también en el bolsillo.

Natalia Martín

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