Ponte un reto —o un récord— en tu vida

Aparecer en la compilación anual de Guinness le quita el sueño a muchos

El Día Internacional de los Récords Guinness, que se celebra mañana (HOY jueves), es una oportunidad de superar “proezas” como la de romper el mayor número de tapas de inodoro a cabezazos, una “gesta” que figura en la edición 2009 del Guinness World Records que acaba de salir al mercado.


Se trata del estadounidense Kevin Shelley y su “hazaña” de destrozar 46 tapas de inodoro con su testa figura, con fotografía incluida, en la flamante edición de 2009.


Menos arriesgado, aunque más pringoso, fue el reto logrado por el británico Osi Anyanwu de batir el récord del mayor número de huevos rotos con la cabeza en un minuto. Ni más ni menos que cuarenta.


La consecución de récords es algo tan antiguo como la humanidad, consustancial al ser humano, aunque los hay involuntarios, como el ser la persona más alta o más baja.


Sólo el afán de superación, o más bien el deseo de notoriedad, puede explicar que una persona se proponga y logre figurar en un libro que presume de ser uno de los más vendidos de la historia.


Lo números no engañan: cada año se compran más de 3 millones de ejemplares del Guinness World Records en cien países y 25 idiomas.


La edición de 2009 se presenta ahora con piel nueva, en estilo de grafiti urbano, con todas sus fotografías renovadas, con imágenes en 3D, unas gafas de regalo y más de 1.500 récords inéditos, así como con nuevas secciones, como la dedicada a los récords de Harry Potter.


Dirigido a niños a partir de 10 años y familias, esta compilación de récords editada en español por Planeta y que se publicita como “¡El mejor regalo para estas navidades!” sale a la venta coincidiendo con el Día Internacional de los Récords Guinness que se celebra este 13 de noviembre.


Mañana, miles de personas en todo el mundo intentarán batir nuevos récords, con la ilusión de que sus hazañas sean reconocidas oficialmente con un diploma y su nombre integre la próxima edición de este peculiar libro, que se publicó por vez primera en 1955.


Y es que, como reconoce el propio jefe de redacción del Guinness World Records 2009, Christopher Lee, “sin el público y su pasión no existiríamos”, por lo que anima a la gente a aguzar el ingenio.


Es, quizá, como respuesta entusiasta a esa invitación que los récords más sorprendentes se encuentran en “Hazañas Humanas”, un apartado en el que figuran, por sólo citar a algunos, los mayores pesos levantados hasta la fecha con orejas, dientes, cuellos o el dedo meñique, o incluso por ser más veces arrollado.


Es el caso del alemán Dietmar Löffer, que fue embestido ocho veces por un coche en dos minutos, mientras que el mexicano Eduardo Estrada figura ahí, con foto incluida, por ostentar el récord de más bloques de hormigón rotos en un minuto con su brazo: 386.


Menos peligro para su integridad física, pero no menos pasión y entrenamiento, respectivamente, han necesitado los españoles Jesús Gil Cibernau para reunir la mayor colección privada de botijos, con tres mil, y Sandra Guerrero Tonel para figurar como la bailaora de flamenco más rápida, con 898 taconeos en apenas un minuto.


Pese al riesgo de empacho o atragantarse, a otros les da por la comida, como al británico Mark Kilby, que engulló 255 gramos de “nuggets” de pollo en tres minutos, o el estadounidense Ashrita Furman, que tardó 10,97 segundos en pelar y comer un limón.


Pero el Guinness World Records 2009 también recoge “gestas” colectivas: 12.831 personas chupando un chupachups simultáneamente (Valladolid, España), 32.649 personas besándose (Westonsuper-Mare, Reino Unido) o 177.003 personas cepillándose los dientes (India).


El mundo cambia y los récords también, aunque hay algunos que parecen imbatibles, como la canción “White Christmas” que entró en el Libro Guinness de los Récords de 1955 como el sencillo más vendido del mundo y aún conserva el título más de 50 años después.


Si después de leer esto le pica el gusanillo de probar suerte, es fácil: Entre en el sitio web www.guinessworldrecords.com y siga las instrucciones.

Catalina Guerrero

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