¡Qué follón! el de Doral…


De aquellos polvos vienen estos lodos, podría decir para describir el ‘despelote’ en que se debate en estos momentos la ciudad de Doral, ante la guerra de verduleras que se desarrolla en las altas esferas de su administración municipal, en donde el escándalo de hoy supera al de ayer, pero se queda pendejo ante el que sucederá mañana. Un verdadero circo que no tiene antecedentes en la hasta hace poco tranquila y pacífica ciudad.

De manera sorprendente, desde que el empresario Luigi Boria llegó a la alcaldía de Doral, el carrusel de ‘guisos’ ha sido tan seguido que necesitaría varios de estos espacios para enumerarlos todos. En la lista se inscriben alianzas nuevas y alianzas rotas, fanfarrias por el debut de funcionarios y trompetazos para despedirlos, administradores que van y vienen declarando amores y supurando odios, denuncias de corrupción, de negociados, de favoritismos, de faltas éticas, intrigas y consejas a nivel de las 4 concejales que acompañan al burgomaestre en el gobierno, con zancadillas y hasta campañas de destitución aderezando el menú, que no quiero ni imaginar cómo sería el asunto si el equipo fuera más numeroso. ¡Ay mi madre!

Los últimos episodios de este ‘Falcon Crest’ local montaron en el cuadrilátero a los hasta hace poco ‘uña y curruña’ alcalde Boria y su (¿ex?)amigo, oveja de su rebaño pastoral y administrador de la ciudad escogido por él, Joe Carollo, un curtido y veterano político que ya fue alcalde de Miami y al que no le es extraño el terreno de la polémica y la confrontación. Es más, creo que allí se mueve bien... ¡y goza!

A Boria y Carollo los ha distanciado un costoso proyecto inmobiliario al que hasta hace poco estuvieron vinculados los hijos del alcalde y que ahora lleva adelante —luego de un largo y peleado proceso de autorización— el empresario venezolano Juan Carlos Tovar, quien no sólo es paisano de Boria, sino que en el pasado fue cliente en la empresa de distribución de computadores con la que el hoy político logró su sueño americano.

Este miércoles, Tovar se entregó a la policía de Doral para responder por la acusación de presentar una denuncia falsa contra Carollo, quien lo habría agredido verbal y físicamente, y estaba pendiente una solicitud de Boria al Concejo de la ciudad, pidiendo el despido ¡ya! del polémico Joe.

¡Qué follón! en esta nuestra comunidad, diría Juan Cuesta. Y lo peor es que esto sigue.


Alfredo Mantilla
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