¡Qué ‘mano’ de gente rara!


Definitivamente hay ‘una mano’ de gente rara en el mundo. Rara o que hacen cosas raras. A mi poco —o muy poco— me sorprende. Algunas de las situaciones incluso me causan risa. Como esa de un vacilante Fidel Castro que sale de su ‘cámara ardiente’ con la excusa de votar en la pantomima de elecciones cubanas que no cambian nada, pero lo hace realmente con la única misión de balbucearle al mundo que su ahijado político y benefactor, el desaparecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, está dando la madre de todas las batallas por su salud y que se encuentra en franca recuperación. ¡Sí! Seguro.

Tiene que decir eso. No dice que los médicos de su régimen no dieron la talla y que el paciente está más de aquel lado que de este.

No dice que en su círculo íntimo —que incluye a un par de figurones del gobierno venezolano, con voz, pero casi sin voto— estuvieron sopesando la posibilidad de acudir a especialistas externos para explorar un nuevo tratamiento en extremis, pero que descartaron esa movida ante el temor que se les filtrara información sobre el verdadero estado de Chávez y eso sería poco menos que catastrófico para sus intereses.

Los Castro saben mantener un secreto y saben cuándo divulgarlo. Ya llevan 54 años puliendo esa suerte de arte. Tanto es su sigilo, que ni los ministros de Chávez que van y vienen entre Caracas y La Habana, saben a ciencia cierta el real estado de su jefe. Ellos repiten lo que les deslizan los mandamases de la isla. También van allí a recibir instrucciones del ‘sabio’ Fidel. Es el diablo viejo que sabe por viejo y por diablo. Su ídolo.

Hace un par de días, el vicepresidente venezolano —cargo discutible, por cierto— Nicolás Maduro, acompañado de su esposa y procuradora, Cilia Flores (familia que jode unida, permanece unida), y el canciller Elías Jaua, estuvieron en la capital cubana llevándole unas estatuas de vírgenes a Chávez. No sé si se presentaron también con velas. ¡Qué payasada! Igual a la del 4 de febrero pasado, cuando celebraron por todo lo alto en Caracas los 21 años del fallido golpe de estado encabezado por Hugo Chávez en contra del presidente Carlos Andrés Perez.

Eso es como si una familia celebrara el aniversario de un hijo abortado que no llegó a sobrevivir ni un día. Gente rara.

Alfredo Mantilla
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