¡Qué pecadito!



Recuerdo que en los montes y bosques de la Barranquilla de mis años mozos, abundaba mucho un pajarito al que coloquialmente llamábamos ‘Pitirri’. Científicamente identificado como Tyrannideos pitangus y también con el más específico Pitangus sulphuratus, en otras latitudes le llaman "Bienteveo". Y por allá en el remoto pueblo de Gamarra en el que nací recibía el apodo de ‘Chichafría’, porque de alguna manera su canto parecía repetir hasta el cansancio esa palabra.

Dorso, alas y cola de color café, mechón de plumas amarillas en la parte superior de la cabeza y el pecho del mismo tono, el ‘Pitirri’ tiene una característica que define de forma dramática su personalidad: si lo atrapan y lo enjaulan se enfurece, se muere del disgusto. De la ‘piedra’ que le da. Es probable que de allí venga el sulphuratus.

Vinieron a mi mente esos recuerdos, porque leí el bochornoso incidente que vivió el recinto del Senado en Bogotá, con la interpelación que le hizo el senador del Polo Democrático, Iván Cepeda, a su par en ese cuerpo, el ex jefe de estado Álvaro Uribe.

Cepeda le hizo vivir al mandamás del partido Centro Democrático uno de los días más difíciles de su carrera política, al acusarle de haber colaborado con el extinto narcotraficante Pablo Escobar, de haber contribuido a la expansión de la violencia paramilitar en Colombia, de haber pertenecido a la Junta Directiva de una empresa de Luis Carlos Molina, condenado por el homicidio de Guillermo Cano —director del periódico El Espectador— y de otras ‘perlas’ más que terminaron ‘sacándole la piedra’ al expresidente, quien iracundo arremetió contra su contradictor, contra el presidente Juan Manuel Santos, contra personajes políticos, contra el senador Jimmy Chamorro, contra varios medios de comunicación y cuando ya el rojo de su rostro amenazaba con tornarse morado, abandonó el hemiciclo para dirigirse a la Corte Suprema a radicar una denuncia según la cual el debate político en su contra estaba auspiciado por las farc. Cuando volvió siguió disparando contra otro listado de sus muchos ‘enemigos’.

Les cuento que me preocupa la salud física y mental del expresidente y respetuosamente ruego a sus contrarios que no le sigan acorralando, que no le vuelen la piedra. No vaya a ser que se nos vaya como el ‘Pitirri’. ¡Qué pecadito!
Alfredo Mantilla
editor@elcolombiano.net

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