Radio para la integración social

LA discriminación y el estigma social son los principales enemigos de los infectados de sida, aparte de la misma enfermedad

Yibekal, es un programa radiofónico que se emite desde Merkato, barrio marginal de Addis Abeba, en Etiopía. Su objetivo es dar a conocer el SIDA y los métodos para prevenir el contagio pero, sobre todo, promueve la integración social y la comunicación entre las personas afectadas.



A través de este programa de radio se conocieron Mesfin y Tigist, ambos portadores del virus. Así lo explica Guillermo Algar, de Ayuda en Acción, organización que apoya esta iniciativa. “Mesfin dio el primer paso. Cuando supo del programa y que podía conocer a otras personas en la misma situación, envió una carta y, esa misma noche, Tigist escuchó su historia por la radio”. Pero no se trata sólo de favorecer la relación entre personas con VIH. El programa sirve también para denunciar las situaciones que se reproducen en la sociedad etíope ante los afectados por el virus.



“Como el caso de Kebede, continúa Algar, una joven que fue expulsada de su vivienda cuando el casero supo que era portadora del virus”. La joven contó su experiencia en el programa y una oyente, impresionada por el caso, le alquiló una habitación.



Es de gran importancia la sensibilización que este tipo de programas puede ejercer en la opinión pública. En los países menos favorecidos pero también en las sociedades desarrolladas se vincula el SIDA a comportamientos ilegales, tabúes o conductas ante las que existen prejuicios como las relaciones pre y extramatrimoniales, el trabajo sexual, las relaciones homosexuales y el consumo de drogas intravenosas.



Además de la propia enfermedad, los mayores enemigos de las personas con VIH/SIDA son la discriminación y el estigma social. Dos factores que minan la prevención –pues las personas tienen miedo de descubrir si están infectadas- y también excluyen del mercado laboral a los afectados.



“En muchos casos, la incomprensión familiar se convierte en el peor enemigo, afirma Algar. Yibekal emite sus mensajes y llena el aire de la capital etíope de tolerancia, respeto y esperanza para los afectados por la enfermedad. El grito de “Ya Basta” (así se traduce el nombre del programa) resuena con más fuerza en el barrio y en las tiendas del mercado al aire libre más grande de África. En Merkato, las personas con VIH/SIDA empiezan a salir del anonimato, a tomar conciencia de sus derechos y a ser conscientes de que la vida no termina cuando el test da positivo”.



En la mayoría de los países existen radios comunitarias, alternativas, educativas, ciudadanas y otras muchas que se salen de las fórmulas comerciales de música y entretenimiento. Una larga y valiosa historia desde los comienzos, allá por 1950, con las primeras radios educativas. Actualmente, hay centenares de radios que contribuyen al desarrollo de los pueblos y de las comunidades, acogiendo programas y espacios para tratar cuestiones cotidianas, íntimas y humanas de la vida de los oyentes. La radio es el medio de comunicación más económico y versátil, capaz de llegar a cualquier rincón del planeta. No es preciso saber leer ni tener recursos. En muchos de sus programas se abordan los derechos humanos, las iniciativas de desarrollo, la salud -como el caso de Yibekal- o con campañas de prevención del alcoholismo y la drogadicción, entre otros.



Son radios y programas que no se rigen por los criterios de rentabilidad económica, más propios de empresas comerciales que supeditan los contenidos a la publicidad. Tampoco se rigen por la rentabilidad política, pues las hay que utilizan las ondas con intereses partidistas. Las radios para el desarrollo, para la integración social, se rigen por criterios de justicia social y solidaridad. En general, las promueven asociaciones y organismos no comerciales que prestan servicio a la libre expresión de la sociedad civil y sus necesidades. Radios que tratan los problemas sociales desde la realidad de las comunidades y la cultura popular; trabajan para conservar el medio ambiente, para una cultura de paz y para erradicar los antivalores del individualismo, la pasividad, el consumismo, la discriminación, la alienación cultural y la violencia.





María José Atiénzar
mjatienzar@solidarios.org.es

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