Roncagliolo se ríe de la crisis


Santiago Roncagliolo ha escrito libros "políticos y duros" como "Abril rojo", pero, en plena crisis económica, pensó que lo mejor era "intentar que la gente la olvidara" con una novela de humor como "Óscar y las mujeres", una divertida obra sobre el peculiar mundo de las telenovelas.

"Necesitamos reírnos y no solo porque estemos es crisis", asegura hoy el escritor peruano en una entrevista con Efe, en la que explica algunas de las claves de esta novela que llega ahora a las librerías y que desde hace un mes se ha podido leer por entregas en su edición digital, como si se tratara de un folletín o de un culebrón televisivo.

Publicada por Alfaguara, el libro refleja el proceso de creación y de producción de las telenovelas y demuestra hasta qué punto este tipo de series es "literatura fantástica. Parecen realistas porque no hay fantasmas ni sapos que se conviertan en príncipes, pero en el fondo es una encarnación de la fantasía que tenemos sobre el amor".

"Mantener a una chica virgen durante 120 capítulos es totalmente literatura fantástica. En la vida real nadie resistiría más de tres capítulos", bromea Roncagliolo (Lima, 1975) al referirse a una de las reglas de oro de las telenovelas: "La buena es virgen, y el galán es viril". "La mala es muy mala y, además, no puede morir", es otra de esas reglas.

El escritor le presta muchas de sus manías y obsesiones al protagonista de la novela, Óscar Coliffato (el apellido se las trae), un guionista de culebrones que entiende de amores sobre el papel, pero no en la vida real.

Él es una persona amargada, nada sociable, inmadura, egoísta y maniática. Viste de riguroso negro, con gafas de sol. Odia a los vecinos y procura que en su casa no entre nadie.

A pesar de esas rarezas, Óscar es "el prestidigitador del amor" y escribe telenovelas de mucho éxito, aunque su nuevo proyecto, "Apasionado amanecer", no acaba de cuajar, porque su novia lo ha abandonado y eso le produce bloqueo creativo.

Así es el protagonista, pero Roncagliolo, uno de los escritores de habla hispana más brillantes de su generación y con su obra traducida a veinte idiomas, asegura que se parece mucho a su personaje: "Yo soy un tipo que vive encerrado doce horas al día en un mundo que no existe. No puedo ser normal, y creo que esa es una patología propia de los escritores".

En Barcelona, la ciudad donde vive desde hace unos años, trabaja "en un estudio fuera de casa para no torturar" a sus seres queridos. El estudio "está en un quinto piso sin ascensor, para que nadie quiera subir".

"No hay teléfono ni televisión ni vistas. Estás obligado a trabajar", cuenta el autor de "Pudor", que suele colocar en ese espacio todos los objetos que trae de sus viajes y que su esposa no le deja poner en casa, "como muñecos de vudú atravesados por alfileres".

"Óscar es completamente autobiográfico, es lo peor de mí", asegura el novelista que, cuando deja de trabajar, pasa a ser "un ser humano completamente funcional", tiene "buen humor" y se lleva bien con los vecinos.

Acerca del Autor