Se mucho pero no hago nada

De que le vale al hombre saber demasiado en la vida si al final los resultados obtenidos son mínimos? Esta sería una pregunta muy oportuna a hacer con orientación especial para aquellos que teorizan hasta el máximo, pero que tienen una gran dificultad para llevar sus conocimientos a la práctica.

Esto lo hemos visto en aquellos jóvenes que se han preparado muy bien en las mejores universidades sacando colegiaturas, maestrías, y hasta doctorados, y han crecido muchísimo intelectualmente, pero muy poco en la parte emocional y por lo tanto, cuando les asignan tareas de responsabilidad, por ejemplo en labores gubernamentales o de la empresa privada, llegan allí y se dedican a pontificar, más que a nada mas, y como ni tienen experiencia ni se dejan ayudar por aquellos que la poseen, al final el resultado de sus gestiones se vuelve casi que insignificante.

El saber implica mucho y poco a la vez , puesto que el conocimiento, si no está acompañado de la humildad y la receptividad, basada esta ultima en un oído abierto a escuchar sugerencias, pues es muy poco el terreno que logrará abonar, para después cosechar. La soberbia no es una buena consejera y por tanto las ínfulas no traen sino rechazo y sorpresas que a ratos se vuelven complicadas.

El aplicar lo que se aprende implica la necesidad del movimiento en ejecución y no en el letargo de no hacer nada, y cuando se logra que lo aprendido se lleve a la práctica, las posibilidades de buenos desenlaces aparecerán de inmediato.

Ricardo Tribin Acosta
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