Se respira un aire ciertamente nuevo

El ambiente se nota diferente y no es simplemente por la remontada que se produjo en la bolsa de valores de Nueva York en el primer día de gobierno ‘efectivo’ de Barack Obama, ya que ese 3.51 por ciento de números verdes tampoco es como para soltar las campanas al viento. Pero se percibe un aire distinto. La gente estaba ya mamada de George W. Bush y quería que se fuera cuanto antes de la Casa Blanca. Algo de eso le dejaron saber con abucheos buena parte de los asistentes a los actos de Washington, los cuales —a pesar de cualquier consideración—, fueron una nota ‘negra’ en medio de la lucida —y friolenta— transmisión de mando, en la que B.O. mostró incluso su lado más humano equivocándose al momento del juramento.


A las primeras de cambio, ya el nuevo inquilino del 1600 de la avenida Pensilvania comenzó a dejar su sello en la joven administración, con medidas de esas que le gustan al gran público: congeló los sueldos de más de 100 mil dólares en la administración pública, impuso limitaciones a los cabilderos en aras de fomentar la transparencia e iniciar “una nueva era de apertura”, dijo que la Casa Blanca no podrá recibir regalos de los grupos de presión y de acuerdo a versiones difundidas por una cadena de televisión estaba listo para firmar la orden de cierre de la prisión ubicada en la base naval de Guantánamo en el plazo de un año.


También estaba supuesto a firmar ‘para ayer’ otras dos órdenes que prohibirán el uso de la tortura y abrirán una revisión de los procesos de detención.


Entre uno y otro acto, el nuevo mandatario mencionó que usaría cada vez más los adelantos tecnológicos para estar en contacto con el público y... ¡oh!, ¿qué es esto?, acabo de recibir un mensaje enviado desde su BlackBerry en el que me pregunta cómo va el asunto ese del tercer mandato de Alvarito Uribe y me quedé frío.. ¡no se ni que decirle! Me agarró fue de base el morocho...

Alfredo Mantilla

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