Shakira, yo creo en Antonio de la Rúa


Contrario a lo que muchos piensan, Shakira Mebarak, eres una mujer normal y te equivocas. Y no puedo ni por feminismo ni por chauvinismo defender lo indefendible.

Está bien, no eres normal del todo, ¿cómo obviar tu sobrenatural talento, belleza y fortuna? Pero quitando las luces, reflectores y lentejuelas que te rodean, como ser humano, eres totalmente normal, con las sombras, defectos y pecados que todos cargamos.

Naciste hace 37 años de la unión extramatrimonial del sirio vendedor de relojes William Mebarak, con su secretaria Nidia Ripoll, ya que tu padre estuvo toda la vida sólidamente casado con una mujer de la colonia siria con la que tuvo seis hijos, cuyo nombre nunca ha trascendido a la prensa.

Y normal como eres, como la mayoría de las mujeres, te bajas la edad. No eres mayor 10 sino 12 años sobre Gerard Piqué, tu actual pareja. Que, ¿cómo lo sé? Porque en el año 1991, teniendo yo 15 años, te presentaste en mi colegio en Barranquilla, el Liceo Moderno del Norte, en el festival de la canción, y perdiste, y en tu presentación mencionaron tu edad, por eso supe que éramos contemporáneas y te he seguido toda la vida tomando ese punto de referencia.

También, como humana que eres, has mentido en otros pequeños detalles, detalles muy humanos, podríamos llamar, insignificantes, como presentar a tu padre, un comerciante barranquillero de ascendencia siria, en la presentación de su libro en Madrid, como un escritor de ascendencia estadounidense. Como el presentarte a ti misma ante la prensa española como de ascendencia catalana, o como el presentar a tu madre como de ascendencia francesa.

Es muy humano resentirse con el mundo porque tu mamá fue toda la vida la amante oficial de tu papá, como decimos en la costa “la querida”, “la sucursal”, motivo por el cual era rechazada socialmente. Tu misma dijiste alguna vez que ese rechazo fue un estímulo para luchar en tus comienzos. Es humano, muy humano, ocultar que tu papá abandonó a su esposa y se fue con tu mamá sólo cuando tú te hiciste famosa y millonaria.

Es muy humano ser buena hija y mantener a tu padre toda la vida, motivo por el cual terminó tu noviazgo con Osvaldo Ríos, pues él sentía que eras explotada. Es humano mentir en una entrevista de CNN hablando de la pareja perfecta que son tus padres “deseando conformar una pareja tan estable como esa”, con esto humillabas a la esposa de tu padre, que no tiene la culpa de nada, y que como dama que es, jamás ha salido a la prensa a gritar la verdad.

Es humano, muy humano tener cientos de millones de dólares y abandonar a familiares cercanos morir en la total miseria, como le pasó a Pedro Mebarak, hermano mayor de tu padre, quien falleció hace poco en la pobreza más absoluta e increíble, clamando la ayuda de su hermano. Se sabe en Barranquilla de otros familiares muy necesitados que al ir a buscar asistencia al apartamento de tu padre, sólo reciben un billetico de $20.000 que les entrega como limosna el portero. Es humano pese a esto, hacer obras de caridad millonarias ante la prensa y quedar ante el mundo como la gran filántropa.

Es muy humano tener amnesia selectiva, ir abandonando en el camino a los miembros de tu equipo en la medida que ya no te servían, y decir a la prensa que has olvidado tus comienzos, porque hace tanto que eres rica y famosa que tu época de pobreza se ha borrado de tu memoria.

Es humano aburrirte de tu pareja de 11 años, quien fue tu mánager, tu mejor amigo, tu protector, tu gran amor, la inspiración de tus mejores canciones, el que te manejaba todos los negocios y dirigía todas tus inversiones, ponerle los cuernos y mandarlo a la mierda, dejándolo en el asfalto, y además insultarlo mundialmente llamándole mantenido, luego que el dedicó 11 años de su vida a construir un imperio en tu nombre y a hacerte feliz.

Es humano que tu nuevo novio, el atlético futbolista 12 años menor que tú, te preñe, y en los antojos del embarazo quieras comer a media noche, pero como tus empleados (los mismos que te criaron y protegieron por 30 años) se niegan, porque están muy cansados y porque por muy Shakira que seas, debes tener consideración y respeto hacia ellos, tú, con tus hormonas alborotadas, los botas a la calle y después los calumnias internacionalmente acusándolos de chantaje y mil horrores más. Es humano también que tus empleados te demanden y que tras esto les llegasen amenazas vía email, y que la injusticia de la justicia española te permita indemnizarlos con tan sólo 600 euros. Sólo 600 euros de liquidación laboral para dos personas que te han servido fielmente por más de 30 años. Pero la prensa te ríe la gracia. Y en este punto de la historia ya no me parece nada gracioso.

Es también humano que los periodistas paparazzis que siguen tu vida, una vida que voluntariamente tu convertiste en pública hasta en sus más pequeños y enfermizos detalles, hayan clamado porque la extrema agresividad de tu pareja Gerard Piqué en el volante, contigo embarazada a su lado, huyendo de ellos, les haga temer un accidente como el de la princesa Diana y que les echen la culpa.

Pese a todo eso, Antonio de la Rúa se comportó como un auténtico caballero. Jamás osó hablar mal de ti públicamente, ni sacarte al aire trapos sucios o infidencias. Ante tus cuernos con Gerard Piqué, jamás se desquitó ni buscó venganza, ni quiso cobrar el descaro con el que te exhibiste públicamente con tu nuevo amor estando aún con él. Se comportó como un hombre decente.

Antonio tan solo está pidiendo legalmente lo que le corresponde en derecho, está pidiendo justicia, las ganancias que le corresponden de una sociedad comercial que construyeron hombro a hombro, como socios, durante 11 años.

La verdad, creo en Antonio de la Rúa, espero de corazón que la justicia le entregue lo que le corresponde. La opinión pública te ha pasado por alto demasiadas embarradas y, sinceramente, ya es suficiente.

por Eva Durán

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