Simples palabras…


La Fundación Cultural Redes, que dirigen Cesar Vásquez Lora y Hernán Villa Ortega, compositor y cantante sanjacintero, conocido este último con el remoquete de 'El Corroncho', escogió la folclórica población de San Jacinto, en el departamento de Bolívar, para realizar nada más y nada menos que el 'Primer conversatorio sobre corronchismo y encuentro nacional de narradores orales'. ¡Váyase pa’l carajo!, dijo la garza. No me pregunten por qué profirió esa frase la estilizada ave.


En el diccionario de la Real Academia Española, la palabra ‘corroncho’ sirve para definir a un pez de agua dulce de aspecto nada agradable, aunque igualmente se usa como adjetivo para describir a una persona lenta, tardía, pausada y los organizadores del evento de la tierra de la hamaca quieren que la RAE incluya una acepción diferente para el término que es usado en Colombia para estigmatizar a los oriundos de la Costa Caribe. ¡Qué corronchada!


Villa Ortega sale en defensa del asunto advirtiendo que el hombre 'corroncho', es un individuo benévolo, noble, muy buena gente, que a veces peca por ser generoso e ingenuo, con la alegría a flor de labios y nada de maldad en su corazón.


Qué bueno sería que términos como ese, al igual que el de ‘cachaco’, con el que los ‘corronchos’ de alguna manera ‘vengan’ la referencia despectiva que reciben de los oriundos del interior del país, fueran aceptados sin esa carga negativa para evitar que sigan siendo definiciones estigmatizantes y marcadoras de diques en una nación que ya tiene suficientes puntos de desencuentro. Suficiente carga pesada, diría Ernestico.


Yo propongo que por un tiempo los costeños llamen a los del interior ‘corronchos’ y estos a su vez le respondan con un ‘quibo cachaco’ a los ‘calentanos’ para ver si de esa manera se alivia un poco la vaina y los de uno y otro lado comprendan que esas no son más que palabras. Sólo palabras...

Alfredo Mantilla
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