Tratando de sobrevivir en tu propia casa

El huemul, un ciervo endémico que figura en el escudo nacional de Chile, libra una dura batalla por sobrevivir y repoblar los bosques patagónicos del sur del país en los que habitó hasta hace apenas dos décadas.

Este herbívoro y rumiante, con pelaje beige, que puede pesar entre 65 y 90 kilos y medir más de un metro de altura, ha sido considerado en peligro de extinción en Chile, donde está protegido y declarado Monumento Nacional.

La caza furtiva, la deforestación y la construcción de infraestructuras viales han minado las poblaciones de huemules, que se estima que alcanzan los 1.500 ejemplares en Chile y 500 en Argentina -donde está declarado Monumento Nacional Natural- aunque no existen estadísticas precisas al respecto.

Estos son los únicos dos países donde habitan estos singulares ciervos, que en Chile actualmente sólo se pueden encontrar en algunas áreas del sur, entre las regiones del Bío Bío y de Magallanes, a unos 1.500 kilómetros distantes entre sí.

A finales de la década de los 80, este ciervo desapareció también de la Reserva Biológica de Huilo Huilo, un área de 100.000 hectáreas ubicada en la región de Los Ríos que constituye un verdadero tesoro natural salpicado de volcanes, ríos, lagos, pampas y glaciares.

Esta reserva privada, propiedad de la familia Petermann, forma parte de una zona de dos millones de hectáreas declarada Reserva de la Biosfera en 2007 por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) debido al elevado número de especies endémicas de flora y fauna que alberga.

Allí se puso en marcha en 2005 un proyecto de recuperación y reintroducción de este ciervo en el Centro de Conservación del Huemul del Sur, con una pareja traída desde la austral región de Aysén, que se apareó de forma natural, sin intervención genética.

Ahora son siete los huemules que habitan en ese centro, que cuenta con dos parcelas de 70 y de 40 hectáreas donde los animales disponen de fuentes de agua y se alimentan por sí solos sin apenas contacto con el ser humano.

Estos cérvidos se caracterizan por ser muy mansos, pero cuando se topan con humanos su excesiva timidez les juega una mala pasada: su aparente tranquilidad esconde en realidad una intensa ansiedad al verse amenazados lo cual les genera un elevado estrés y reduce sus defensas, según los expertos.

Por ello, es esencial mantenerlos alejados de la curiosidad de los turistas y lugareños, que en muchos casos no han podido ver aún los resultados de este exitoso programa de recuperación del huemul, el único que ha tenido continuidad de todos los implementados en Chile.

"La talla es mucho mejor, les ha crecido más la cornamenta. Se alimentan solos, nosotros no les damos nada. Lo único que hacemos es monitorearlos. Sólo los mayores tienen radiocollar. A los chicos no se les ha puesto", explica Ivonne Reifschneider, presidenta de la Fundación Huilo Huilo.

El objetivo es que estos animales silvestres queden capacitados para reintegrarse en su hábitat natural.

"La meta es traer un viejo habitante de vuelta a la región", dice Fernando Vidal, jefe del Departamento de Vida Silvestre de la Fundación Huilo Huilo, que logró reproducir por primera vez en el país huemules en cautiverio.

"La idea es ir liberándolos, incluso a los pioneros, pero tenemos que tener una masa crítica mayor de huemules", añade Reifschneider.

Una de las opciones es trasladar otros ejemplares a este centro, para lo cual es necesario contar con el permiso de los organismos estatales, que colaboran también en su protección.

"Nosotros estamos abiertos a recibir huemules amenazados para que el proyecto sea viable en el futuro. Creemos que estamos teniendo el apoyo de las autoridades", afirma Alejandra Petermann, directora general del Proyecto Huilo Huilo.

Esta reserva biológica fue escenario la semana pasada de la presentación del Plan Nacional de Conservación del Huemul durante el séptimo Congreso de Biología de Cérvidos, que entre el 1 y el 6 de agosto reunió a unos 220 científicos de una veintena de países.

El plan tiene como objetivos desarrollar la investigación sobre esta especie, establecer un programa de conservación para reintroducir el huemul en aquellas zonas donde desapareció y sensibilizar a la población sobre la importancia de proteger su vida.

Con la alianza entre la iniciativa privada y el impulso del Estado, por medio de organismos como la Corporación Nacional Forestal, este tímido ciervo podrá poco a poco volver a recorrer los bosques australes de Chile y convertirse así en un símbolo visible no sólo en su escudo, sino también en la cordillera.
por Fuencis Rausell

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