Un imbécil peligroso




La semana pasada incluí una nota en primera página, referida al dictadorzuelo de Venezuela Hugo Chávez y resulta que levantó ronchas entre sus partidarios que, como siempre, recurrieron a las ofensas anónimas vía internet, pero también recibí un número superior de voces de aliento de aquellos que están mamados de las mariconadas de este golpista fracasado.


Bajo el título de ¡Payaso!, el escrito de marras hacía énfasis en las amenazas que día a día profiere el desadaptado personaje a todo aquel —país o persona— que no se trague su mazamorra ideológica. Hasta el año pasado, su verborrea incendiaria —cuando no iba dirigida a los opositores en su país— escogía como blanco predilecto al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a quien insultaba y le decía hasta del mal que se iba a morir, producto del odio incubado hacia el mandatario republicano, porque éste nunca le quiso recibir en audiencia, muy a pesar del intenso y costoso lobby que él desplegó para obtener ese ‘honor’. Soy de los que piensan que a lo mejor Chávez no habría dado tan ‘malos pasos’ si la reunión que tanto ansió se hubiese realizado. Eso creo.


Otro de los destinatarios de su veneno en el pasado reciente ha sido el presidente colombiano Álvaro Uribe, especialmente luego que éste le despojó del cartelito de mediador ante las farc y, con mayor énfasis, tras la operación militar colombiana que acabó con el segundo al mando de esa guerrilla, ‘Raúl Reyes’, en territorio ecuatoriano. Entonces le llamó hasta raboemono, aderezando el cariñito con acusaciones de ‘narco y asesino’. Pero algún tiempo después Chávez se calmó. Hizo ‘las paces’ con el paisita. Se aplacó cuando el gobierno colombiano empezó a sacar ‘trapos sucios’ de los computadores encontrados junto a ‘Reyes’. ¡Qué casualidad!


Pero hoy, luego de la anunciada instalación de bases ‘gringas’ en Colombia, del escándalo de las armas suecas compradas por Venezuela y halladas a la guerrilla, pero sobre todo adelantándose a la divulgación de sus pecados —como los destapados al ecuatoriano presidente de bolsillo de las farc, Rafael Correa—, Chávez ‘congela’ las relaciones y agita tambores de guerra. Ya no sólo es payaso, sino ¡imbécil!... pero en todo caso, un imbécil peligroso



Alfredo Mantilla
editor@elcolombiano.net

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