Un inocente cartelito… un romance en serio

Buenos Aires marcó el inicio de relaciones y Uruguay las consolidó

A estas alturas del relato sería bueno conocer que opinan los padres de Antonio y de Shakira.



La madre de la cantante, en representación de la familia, hizo esta declaración tanto en Colombia como en Argentina: “Aprovecho la oportunidad para desmentir que estuvieran en luna de miel, que él estaba en la misma habitación con ella. No es así, porque la suite donde estaba Shakira es la misma que la nuestra.



Por su parte, el presidente De la Rúa, en una conferencia de prensa antes de partir para Berlín, dio estas declaraciones:



— ¿Escuchó el último compacto de Shakira?



— No…, es que no la conozco.



— Se van a tener que hacer a la idea…



— Dicen que es muy buena, en serio: Todo este asunto de la sobreexposición nos ha tenido preocupados a mí y a mi hijo Antonio. Él es un chico de 26 años y parece que está enamorado.



— Pero, ¿qué le parece la colombiana? (Se rie nervioso)



— No sé, todo este asunto, parece que en Colombia dicen ahora que Antonio es un chico muy chévere...



— Justo ahora cuando dentro de muy poco tiene que viajar a Colombia...



— Es cierto, es cierto.



— Bueno, ¿qué opina sobre ella? ¿No la vió un poquito en la foto?



— Es que las fotos no son muy nítidas.



La opinión de dona Inés Pretiñe, madre de Antonio, fue confusa al principio, según Sandra Russo, que la entrevistó:



“La señora De la Rúa, al ver las fotos de la revista, dijo: “No existe ninguna foto que acredite el romance. De hecho, no vi ninguna fotografía de mi hijo y Shakira en algunas de las revistas”.



Luego la señora Pretiñe, tal vez despistada al no ver con claridad lo que las gráficas mostraban, hizo el quite con esta apreciación que no se ajustaba a la realidad. ¿Antonio con Shakira? ¡Es imposible! ¡Fueron encuentros casuales! Él va para Chile... y además, si fuera así, ya él es grande.



Efectos secundarios



Lamentablemente, para el presidente De la Rúa, el romance de su hijo no fue el único problema de prensa que afrontar por esos días. Lo triste para él fue que queriendo dar el ejemplo, intentó someterse a un tratamiento con su propia medicina (las medidas de austeridad económica), pero no alcanzó a tomarse sino unas cuantas cucharaditas antes de interrumpir la medicación.



El caso tuvo que ver con el avión presidencial, popularmente llamado Tango 01 que, heredado de Carlos Menem, parecía llevar su impronta: una fantasía, un avión muy suntuoso y moderno. Para demostrar que el presidente también estaba dispuesto a correr con las incomodidades del recorte, el mandatario decidió realizar sus desplazamientos internacionales en vuelos de líneas comerciales y logró efectuar algunos como cualquier pasajero, pero estos resultaron complicados por conexiones, demoras, impedimentos y toda clase de imprevistos. La copa se desbordó en la última incursión en los Estados Unidos, donde el presidente y una mínima comitiva tuvieron tantos contratiempos que decidieron utilizar otra vez el faraónico avión de Menem. Naturalmente el gesto fue muy duramente criticado porque se le consideró un retroceso.



A raíz que mi rostro fue visto a través de la televisión por millones de Argentinos, gracias a las entrevistas previas a mi viaje, Carolina Fauve, la periodista que publicó la exclusiva del romance entre Antonio y Shakira, se mostró interesada en hablar conmigo. Carolina me facilitó material suficiente para ilustrar la manera como empezó el romance de Antonio y Shakira. En resumen lo que averiguó fue lo siguiente:



“La pareja se conoció en uno de los cuatro conciertos que la cantante ofreció en el legendario Luna Park, que albergó a 7,000 personas por noche (esos días el recinto lució lleno hasta el techo). Luego del show del 26 de marzo fueron a felicitar a la cantante el embajador de Colombia, la tenista Gabriela Sabatini y el joven De la Rúa, entre muchos otros personajes. Antonio le dijo emocionado, que le había encantado el show y cuando volviera Shakira a Buenos Aires él se iba a encargar de mostrarle algunos lugares turísticos de interés.



Shakira se fue pero volvió pronto. Ella y Antonio se volvieron a ver un día en el VIP del Buenos Aires News, y allí quedaron de encontrarse al día siguiente. A pesar de que Cupido había hecho ya lo suyo, Shakira se dedicó a coquetear en una discoteca con Luis Alberto Olmedo, cantante del grupo chileno LA LEY. Al día siguiente, Shakira jugó tenis con el campeón Guillermo Vilas. En la noche, luego de despistar a los fotógrafos que hacían guardia en la puerta del Sheraton Hotel, Shakira se dirigió al restaurante El Beso, donde se encontró con Antonio De la Rúa.



Luego de pedirle a los dueños del lugar mucha discreción, la pareja se dedicó a comer sushi a la luz de las velas. Los mimos no tardaron en llegar. Después de la romántica cena, Shakira y su nuevo amor partieron raudamente hacia un privadísimo pub. Allí continuaron con la charla y ya no pudieron disimular la pasión que sentían el uno por el otro.



El sábado 13, según las pesquisas de Carolina, Shakira descansó durante el día para poder dar el recital que estaba programado en el campo de polo de Palermo. Entre los 25 mil espectadores se encontraba Antonio De la Rúa, quien a partir de esa noche pudo considerarse su fan numero uno.



Luego del show, la cantante brindó una fiesta en el Divino de Buenos Aires, donde Sony Music le entregó varios premios. El domingo 24, en compañía de sus padres, un hermano y varios custodios, Shakira viajó a la ciudad de San Carlos de Bariloche. El grupo se alojó en el lujoso hotel LlaoLlao. Esa tarde, Antonio De la Rúa vibró en el palco VIP de la Bombonera ante el empate del Boca Juniors y el River Plate. Al día siguiente en un vuelo de línea viajó hacia el sur con intención de pasar unos días junto a su amor colombiano. Antonio, como le dicen sus íntimos, se alojó en la habitación 301 del hotel LlaoLlao. En el mismo pasillo, concretamente en la suite Tronado No 350, descansaba Shakira.



Fueron días de gloria. Antonio feliz con Shakira, la llevó a conocer los fascinantes paisajes sureños. El lunes 15 el grupo partió hacia Villa La Angostura, y luego viajó al parque Diana, el campo que Fernando de Santibáñez posee a orillas del lago Meliquina, ubicado a pocos kilómetros de San Martín de los Andes. El miércoles 17 Shakira y sus acompañantes regresaron al hotel LlaoLlao. Esa tarde fue la primera vez que, según la investigación, la cantante y Antonio De la Rúa se mostraron juntos, sin que les importaran las miradas indiscretas. En una de las salas del hotel, provista de una pantalla gigante, disfrutaron del partido que jugaron Boca y River en la Copa Libertadores. Como una adolescente enamorada, Shakira se divirtió gritando los goles del River sabedora de la pasión que desde siempre había sentido su amor por el equipo millonario.



Al día siguiente la pareja decidió pasar unas horas de tranquilidad. Ignorando la presencia de los huéspedes y del personal del hotel, la cantante y el hijo del presidente caminaron tomados de la mano por la cancha del golf del lugar. Luego se ubicaron en uno de los mullidos sillones que posee el inmenso lobby del hotel, frente a una gran chimenea, donde se besaron apasionadamente.



— ¿Qué podemos hacer hoy?, le preguntó Antonio a un testigo ocular del encuentro amoroso.



— Podrían alquilar un vehículo para recorrer o subir el cerro Catedral o el Campanario, le recomendó el joven.



— ¿Que preferís hacer?, le consultó Antonio a Shakira.



— Lo que tu quieras mi amor, le respondió ella sin dejar de jugar sugestivamente con sus largos mechones de pelo frisado.



Finalmente decidieron conocer el cerro Campanario. Fue entonces cuando los jóvenes y los padres de la cantante abordaron un auto del hotel para dirigirse al lugar escogido. Shakira y Antonio subieron en la aerosilla. La presencia de algunos fotógrafos interrumpió la visita al cerro. Por eso descendieron en forma separada y partieron rápidamente hacia la cervecería Blest en donde tomaron el té.



Una vez de regreso en el hotel, los enamorados se dirigieron al balneario. Unos masajes y un baño de ozono y hierbas fueron mas que suficientes para relajar sus cuerpos. Luego comieron en el salón Los Césares del lujoso hotel.



Durante su estada en el LlaoLlao. Shakira ordenó siempre pollo con verduras y licuado de fresas con agua. Respetó su dieta a rajatabla, mientras Antonio se dedicó a probar todos los platos del menú, acompañándolos invariablemente de una copa de buen vino. El viernes 19, Shakira practicó tenis con un profesor. Su flamante enamorado, en cambio, decidió realizar otra visita al balneario. Esa noche era la última que pasaban juntos en el hotel.



Al día siguiente Shakira partiría en un vuelo hacia Buenos Aires con su familia y luego tomaría otro que lo dejaría en su país natal, por eso decidieron pasarla en la más absoluta intimidad. La pareja ordenó room service y el cartel de “huéspedes descansando” quedó pendiente de un modo ostensible en la puerta de la suite Tronador de la cantante hasta el día siguiente…



(Próximo capítulo: La Partida de Bariloche hacia otros rumbos)



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Edgar García Ochoa
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