Un ‘leñoso’ degenerado…


¡Clap, clap, clap! suenan los atronadores aplausos de los cinéfilos —con la comunidad artística de Hollywood a la cabeza— siempre que una nueva película del director Woody Allen salta al ruedo. Con contadas excepciones, los críticos del séptimo arte son generosos con cada producción del hombrecillo neoyorquino y últimamente varias ciudades europeas incluso han pagado millones de dólares para que el oscarizado director de Annie Hall —con otras tres cintas suyas ha obtenido el Óscar por guión original— ruede películas en ellas y las promocione por todo el mundo, como han sido los casos de Barcelona —donde hizo “Vicky Cristina Barcelona”—, la llamada ‘ciudad luz’ escenario de “Medianoche en París” —que le sirvió para su cuarta estatuilla— y la capital de Italia, plató urbano de “A Roma con amor”.

Su más reciente largometraje, “Blue Jasmine”, tiene a la protagonista Cate Blanchet como una de las favoritas a ganar la estatuilla dorada de la Academia el próximo 2 de marzo y hoy ‘ostenta’ el dudoso honor de ser llamada la ‘última musa’ del inquieto y maniático Allen, así como en el pasado lo fueron Diane Keaton, Mia Farrow, Dianne Wiest, Scarlett Johansson, Penélope Cruz, Christina Ricci, Anjelica Huston, Mira Sorvino, Patricia Clarkson y hasta Melanie Griffith. Con las dos primeras (Keaton y Farrow) tuvo relaciones sentimentales estables, mientras que el resto queda en entredicho, ya que el director tiene fama de hurgar las faldas del elenco. Aun hoy a sus 78 años.

Nada raro en Hollywood. Cosas del cine. Igual sucede en Cinecittà, Bollywood y hasta en Chapultepec. Lo ‘otro’ es el gran lunar —lunares— ante los que la glamurosa cofradía artística se ha hecho la pendeja, volteando la vista hacia otro lado, sin importarle un carajo que mientras convivía con Mia Farrow, asaltó la cuna de una hija adoptiva de ambos, Soon Yi, casándose años después con ella, lo que no limpia el abuso de un tipejo que al descubrirse el abominable hecho tenía 56 años y ella no llegaba a los 19.

¿Desde cuándo la abusaba? A lo mejor nunca se sabrá, pero en días pasados volvió a revolverse un caso sacado a la luz hace 20 años, cuando otra de sus hijas adoptadas, Dylan Farrow, publicó una carta en el ‘The New York Times’, reclamando justicia al ratificar que su padrastro abusó de ella cuando apenas tenía 7 años. ¡Degenerado! ¿Dónde está la autoridad? Me gustaría saber qué piensa el presidente Barack Obama de esta joyita. ¡Uno de los benefactores de sus campañas!
Alfredo Mantilla
editor@elcolombiano.net

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