Un novelón, el espionaje oficial a la familia del senador Petro

Un episodio confuso, de presunto espionaje oficial a la familia del senador opositor colombiano Gustavo Petro, cobra cada día visos de novela con revelaciones que involucran a militares, policías e incluso al presidente venezolano, Hugo Chávez.


La historia se inicia con el descubrimiento de dos militares activos merodeando la casa de la ex esposa de Petro, del Polo Democrático Alternativo (PDA), directora en Colombia de un movimiento afín al gobernante venezolano.


Los dos uniformados detenidos, según las informaciones iniciales, aseguraron pertenecer al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, inteligencia estatal).


Adriana, una hermana del legislador, señaló hoy en un comunicado que la familia Petro renuncia a los esquemas de seguridad y protección ofrecidos por el gobierno.


Un comunicado conjunto del Ejército y la Policía para aclarar la situación de los detenidos cerca al domicilio, paradójicamente, se sumó a los ingredientes de confusión.


Las dos instituciones intentaron explicar que los detenidos “realizaban actividades de verificación dentro de un proceso interno que adelanta el Comando” del Ejército.


El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, señaló públicamente que se buscaba establecer “la posible vinculación de miembros de las fuerzas armadas en retiro y algunos en actividad, y una señora alias ‘Andrea’, con los ‘Círculos bolivarianos’ que se están reuniendo aquí en Colombia”.


Los presuntos vinculados “son colombianos”, añadió Padilla de León, quien advirtió que no se sabe “que estén preparando atentados”.


El alto oficial consideró hoy, en declaraciones a varias emisoras, que realmente “fue una coincidencia torpe y desafortunada que suboficiales se encontraran merodeando la familia del senador”.


“Andrea”, cuya verdadera identidad es la de Marilú Serrano, es la ex esposa de Petro.

Serrano, también en declaraciones a emisoras, admitió su amistad con el presidente Chávez, negó estar involucrada en la formación de “grupos bolivarianos”, y señaló que es la presidenta del Instituto Bolivariano de Estudios Latinoamericanos (Ibel), que fomenta “la integración de los pueblos hermanos”.


Admitió que promueve la gestión de Chávez, pero “jamás” al margen de la ley.

Denunció, asimismo, que el seguimiento de la inteligencia del Ejército de Colombia lleva varios años y declaró también que no se irá del país, especialmente por sus dos hijos.


Petro, que fue guerrillero del desarticulado Movimiento 19 de Abril (M-19), por su parte, denunció un plan criminal contra él tras sus investigaciones y debates parlamentarios sobre los nexos de políticos, incluidos familiares del presidente Álvaro Uribe, con grupos paramilitares.


Un grupo de diez asesinos, con la mejor tecnología, está en Bogotá con la misión de matar al senador Petro, dijo el propio parlamentario el martes en una sesión en el Congreso.


El senador, de 48 años y economista, señaló también que entiende “las explicaciones de las Fuerzas Militares, pero no al gobierno” y subrayó que “a nadie se le puede perseguir por sus ideas políticas”.


Una cita prevista para este miércoles de Petro y el comandante del Ejército, general Mario Montoya, para recibir explicaciones por la presencia de los detenidos en proximidades al domicilio de su ex esposa e hijos, fue cancelada.


El martes, en el Congreso, el ministro de Interior y de Justicia, Carlos Holguín, dijo que para el gobierno, una de sus prioridades es la seguridad del senador Petro.

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