Un salto atrás sin precedentes…


Colombia está a las puertas de vivir un hecho histórico sin parangón en la historia reciente y no es por cuenta del fútbol, como podría pensarse por tantas alegrías recientes, sino porque este 20 de julio, un expresidente de la república da un salto atrás para ocupar silla en el Senado, convirtiéndose de paso en el jefe de una bancada opositora que llega al legislativo con una agenda cargada de tigre, en la que ocupa primerísimo lugar el interponer cuanto obstáculo sea posible al eventual acuerdo de paz que está supuesto a surgir de las conversaciones que sostienen el gobierno de JotaEme y la guerrilla de las Farc en La Habana. No es un secreto y el país debe estar preparado para el circo que se viene.

Un circo al que le añade cierto aderezo la curiosa circunstancia de que al frente del Congreso estarán dos políticos costeños de origen libanés, como lo son el loriqueño Fabio Amín, quien presidirá la Cámara de Representantes, y el barranquillero José David Name —vuelve y juega la famosa dinastía—, quien estará en el primer cargo del Senado. El primero, en representación del Partido Liberal, mientras que Name forma parte del Partido de la U, curiosamente —aunque nada en esto es sorpresa— dos agrupaciones a las que ha pertenecido el referido expresidente, las cuales, para su disgusto, hoy respaldan a su sucesor en la Casa de Nariño. A su odiado ‘dotorsantos’.

Previo al inédito 20 de julio, el pulso político se ha movido en varios frentes. Por un lado, el ejecutivo ha movido cielo y tierra para que Panamá extradite a Colombia a la ex directora del Das, María del Pilar Hurtado, quien tiene mucho que decir en los casos de las ‘chuzadas’ realizadas a políticos, magistrados y periodistas durante el gobierno del expresidente y próximo senador.

En días pasados trascendió que la exfuncionaria ha realizado acercamientos con la Fiscalía para su regreso a territorio nacional, prometiendo colaborar y decir todo lo que sabe al respecto. Ese ‘todo lo que sabe’ podría de alguna manera ‘pringar’ a su exjefe.

Otro frente tiene que ver con la permanencia o no del Procurador Alejandro Ordóñez en su cargo debido a vicios en su reelección, lo cual debería definir la sala plena del Consejo de Estado mañana jueves (escribo el miércoles). Ordóñez comparte con el expresidente el rechazo a cualquier acuerdo con las Farc y perderlo sería un golpe duro para la ‘guerra soterrada’ que se avecina.
Alfredo Mantilla
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