Un ‘todero’ Putin quiere potenciar su imagen

Putin el ballenero, el cazador, el piloto, el bombero, el motero, el explorador, son sólo algunos de los personajes interpretados recientemente por el primer ministro ruso, en lo que muchos ven como el prólogo de su retorno al Kremlin.

"Intentamos alcanzar a tres o cuatro ballenas a la vez, pero sólo dimos con una. Fallé tres veces, pero a la cuarta acerté", dijo hoy Vladímir Putin tras disparar con una ballesta a un cetáceo con fines científicos en aguas del Océano Pacífico.

Al tiempo que inspeccionaba la península de Kamchatka y departía con las autoridades locales de esa región del extremo oriente ruso, Putin se subió con un mono térmico a una lancha motora y se dirigió a uno de los santuarios de las ballenas grises.

Uno de los científicos que lo acompañaban explicó después que en la zona había un fuerte oleaje y que normalmente en esas condiciones nunca salen a la mar, según las agencias rusas.

El primer ministro ruso fomentó desde sus inicios una imagen de dirigente duro y deportista, pero en los últimos tiempos la televisión le muestra cada semana en un remoto rincón de este país como un hombre de acción.

Sin ir más lejos, ayer Putin surcaba los ríos de Kamchatka para ver con sus propios ojos a los osos pardos que cazaban salmones, de los que se extrae el sabroso caviar rojo.

Como es natural, los servicios de seguridad preparan el terreno para las aventuras de Putin, con el fin de que a éste no le ocurra ningún percance y que nada impida que las imágenes que ofrezca después la televisión sean lo más impactantes posible.

Y es que la popularidad de Putin ha caído a uno de los niveles más bajos desde que asumió el poder hace más de once años, debido a la mala gestión del Gobierno a la hora de combatir la sequía y los incendios forestales.

Las imágenes que dieron la vuelta al mundo de varios pueblos rusos arrasados hasta la última casa por las llamas dejó en muy mal lugar a las autoridades, que temen una ola de descontento popular antes de las elecciones parlamentarias de 2011 y presidenciales de 2012.

Por supuesto, Putin se desplazó raudo a los pueblos calcinados, pero eso no fue suficiente, por lo que la Casa Blanca (sede del Gobierno) optó por lanzar una nueva campaña de imagen para recordar a los rusos que su primer ministro se desvive por ellos.

Poco después, apareció en el puesto de copiloto de un hidroavión con el que recogió agua en el río Oká y extinguió dos focos de fuego en la región central de Riazán, una de las más afectadas por los incendios.

No hay nada que se le resista al intrépido Putin, que viajó a finales de julio a la península ucraniana de Crimea, donde se encuentra la flota rusa del mar Negro, para amenizar una concentración de moteros.

Ataviado con una cazadora y gafas de sol, se montó en una Harley Davidson y circuló por el medio de la carretera junto a un séquito de motoristas, ante los que pronunció un breve discurso sobre la libertad y el romanticismo de viajar sobre dos ruedas.

Antes, todos los rusos pudieron ver en las noticias de la televisión cómo Putin acariciaba a un enorme tigresa siberiana, especie en peligro de extinción, tras dispararle un dardo tranquilizante cerca de la frontera con China.

Además, colocó un collar con un sistema de localización por satélite a la tigresa de cinco años de edad, cuyos movimientos pueden ser seguidos en la página web del dirigente ruso.

En otro de sus viajes en abril pasado al archipiélago Tierra de Francisco José, en el océano Glacial Ártico, ayudó a los especialistas a medir y a pesar a un oso polar recién capturado y le colocó personalmente un collar con GPS para conocer sus rutas de migración.

Putin, que es cinturón negro de judo y gran aficionado al esquí de montaña, también ha participado en maniobras militares a bordo de bombarderos estratégicos, cazas y submarinos atómicos.

Los analistas consideran que Putin está preparando el terreno para retornar al Kremlin en las elecciones de 2012 tras ceder ese cargo en mayo de 2008 a su delfín, Dmitri Medvédev, que no ha conseguido deshacerse de la sombra de su padrino político.

Medvédev, que apenas se ha alejado de la senda marcada por su antecesor, ha cuajado una imagen de mandatario culto, lo que le ha mantenido siempre más de diez puntos por debajo de Putin en las encuestas.

El actual jefe del Kremlin modificó la Constitución para ampliar el mandato presidencial de cuatro a seis años, con lo que Putin podría perpetuarse en el poder hasta 2024.

Ignacio Ortega
Moscú

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