Un viaje muchas veces pospuesto en busca de las huellas de tres pasados distantes

Tres hermanas regresan en su edad otoñal al pueblo que las vio nacer

Mientras en Pasadena (California), Houston (Texas) y Cabo Cañaveral (Florida), personal de la NASA coordinaba esfuerzos y tecnología para garantizar el éxito de la sonda Phoenix en su misión a Marte, como parte del proyecto soñado de enviar en el futuro una misión tripulada al planeta rojo, mis dos hermanas y yo ultimábamos detalles para iniciar nuestro viaje al pasado. A nuestro pasado. A Gamarra. Un pueblo que nació siendo del Magdalena y hoy pertenece a Cesar. ‘Nuestro pueblo’.


Yo tenía 25 años y mis hermanas Leticia e Isabel, 15 y 48 respectivamente de no visitar el ‘terruño’, el pueblito donde nacimos, crecimos, conocimos a nuestros esposos, nos casamos y formamos nuestros hogares. Donde nacieron la mayoría de nuestros hijos. Donde vivimos tristezas y alegrías. Donde quedaron para siempre muchos de esos recuerdos que nos marcan la existencia. Que le dan forma a la vida.


Este viaje lo teníamos en mente hace mucho tiempo y siempre lo posponíamos por una u otra razón, hasta que un buen día decidimos que de este 2008 no pasaba. ¡Este año sí!

Leti viajó de Dallas con su esposo Carlos y yo lo hice de Houston llevando el recuerdo del mío, que ya no está físicamente, pero que estoy segura disfrutaba con la aventura que estábamos iniciando. En Bogotá nos reunimos con Isabel y nos embarcamos en un bus de Copetrán hasta Aguachica, que para nuestra sorpresa ha hecho el grado de pueblo a ciudad, convirtiéndose en una urbe con mucho comercio, con calles bien pavimentadas y arborizadas.


Allí nos hospedamos en el hotel ‘El Chalet’ y desde que entramos nos sentimos estupendamente. Buenas instalaciones, mejor trato y una atención personalizada hacen el efecto de que el visitante se sienta como en su casa. Esa es la consigna en todo momento de sus cordiales dueños Omaira Solano y William Saldaña, quienes de manera particular nos trataron como si fuéramos de su familia. Para ellos nuestros mas sinceros agradecimientos. A la mañana siguiente, la propia Omaira nos llevó hasta la plaza de Gamarra, para que comenzáramos ese reencuentro con nuestro pasado.


Empezamos el recorrido por la Iglesia, la misma donde nos bautizaron, hicimos la primera comunión y también nos casamos las tres. Esta bonita y bien conservada.


Fuimos luego a la escuela donde estudiamos la primaria bajo la dirección de las hermanas misioneras de la Madre Laura y los recuerdos llegaron en tropel a nuestras mentes, pues en esos salones pasamos momentos alegres y también tristes de nuestra niñez y adolescencia. Por un instante los pasillos parecieron llenarse de los personajes de entonces y cada una de nosotras tuvo que reprimir más de una lágrima.


Allí por casualidad nos encontramos con Yesenia, nieta de Julio Payares, quien amablemente ofreció llevarnos a recorrer el pueblo, que ha cambiado, en parte para bien. Casi todas las calles están pavimentadas y con casas bien construidas. Gracias Yesenia por tu grata compañía.


Nos dimos cuenta que los años pasan, porque sólo nos encontramos con una de las amigas de nuestra infancia, Elda Miranda. Con ella recordamos muchas cosas de ayer que permanecían dormidas y ‘nos pusimos al día’ del paradero de los amigos de entonces. Elda y su familia nos atendieron maravillosamente.


Fueron dos días inolvidables que disfrutamos comiendo bagre pintado y bocachico, un lujo que no podemos darnos en Estados Unidos. Nuestro querido río Magdalena estaba imponente con su caudal de aguas oscuras que inexorablemente corren a perderse en Bocas de Ceniza.


Después ir de un lado para otro, de visitar la casa donde nacimos, las casas donde nacieron nuestros hijos, la fábrica de hielo (que un día fue nuestra), el muelle... y hasta el cementerio, nos devolvimos a Bogotá --y días más tarde Leti y yo a Estados Unidos-- a continuar con cada respectivo día a día, pero de alguna manera renovadas por haber tenido ese reencuentro con las raíces de nuestras vidas. Ese viaje a nuestro pasado.

por Susana Fuentes

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