Una camioneta que lo tiene todo para ser más que un platillo exquisito

La Toyota Tacoma PreRunner SR5 2005 apunta a combinar la capacidad para seguir haciendo la tarea ruda, con la elegancia, comodidad y agilidad de cualquier sedán

Crossover, comida fusión, multiculturismo, todas son palabras que hablan de mezcla en alguna medida. Por allí anda una colombiana muy exitosa cocinando platillos tradicionales de la cocina nuestra con ingredientes que podrían considerarse exóticos: Lomo de cerdo en salsa de lulo, es una de sus propuestas favoritas. Y ha armado un revuelo tremendo, al punto que la invitan a festivales gastronómicos dentro y fuera de Colombia y no es raro verla cocinando para personajes famosos, que quieren saborear su sazón.



Algo de eso viene ocurriendo —guardando las distancias— en el reñido mercado automotriz. Especialmente en el segmento de las camionetas. De un tiempo a esta parte ya no son más eso, simples ‘camionetas’, o máquinas para realizar trabajos pesados... únicamente. No. Ahora la tendencia apunta a combinar la capacidad para seguir haciendo la tarea ruda, con la elegancia, comodidad y agilidad de cualquier sedán que se respete. Tal es el caso de la Toyota Tacoma PreRunner SR5 2005: un ejemplar que se le mide a cualquiera... en el terreno que sea.



Si es dentro de la ciudad, este vehículo transita suavemente y deja una grata impresión, pero si la cosa se torna pesada y la faena es en el campo, su rendimiento le recuerda a quien lo conduce que no importa el ‘vestido de luces’, porque en el fondo de su plataforma ruge una máquina que se le mide a lo que sea. Y queda bien.



Desde que Toyota incursionó en el mundo de las camionetas —hace ya unos cuantos lustros—, esta es su sexta generación de pickups, aunque no bajo el nombre de Tacoma, que debutó en 1995, sino de la categoría de vehículos de la categoría en general. Más laaaaarga y estilizada en la versión actual, se ve dinámica y elegante, gracias sobre todo a las molduras que los diseñadores colocaron cubriendo los guardafangos, que le ponen de alguna manera el ‘vestido de fiesta’. .



El tamaño merece una mención adicional. Técnicamente es un truck compacto, pero por allí leí que ni siquiera el propio fabricante quiere catalogarla como tal, sino como una midsize o tamaño mediano, aunque desde mi punto de vista no tiene nada que envidiarle a una de las llamadas ‘grandes’.



Esta Tacoma de cabina extendida —o doble— ‘no engaña’ con el concepto y ‘se despacha’ con cuatro puertas a tamaño completo —lo que garantiza un acceso sin traumatismo a la butaca trasera—, sino un interior verdaderamente amplio del que se benefician sobre todo los que viajan en el asiento trasero, ya que les queda espacio para estirar las piernas sin ningún problema. Por esta razón el respaldar del asiento posterior aparece ligeramente inclinado hacia atrás como en cualquier carro ‘normal’ y no es un simple panel vertical incómodo y poco acolchado.



Esta pickup, con sus casi 141 pulgadas de distancia entre ejes, garantiza un buen espacio, lo mismo de explotación exterior que de cama. Tolera casi 1,500 libras de peso en la cajuela, y ofrece una capacidad en volumen de más de 40 pies cúbicos. El motor de 4.0litros DOHC V6, de 24 válvulas genera 245 caballos de fuerza capaces de manejar todo este peso. Puede además arrastrar hasta 6,500 libras.



Al hundir un poco el acelerador se nota la tremenda potencia de esta Tacoma. No diría que ronca —porque estaría mintiendo— más bien ruge para abrirse paso en la vía. ¡Y de qué manera!



La cama de 5 ó 6 pies viene dotada de un revestimiento de plástico acanalado en la cajuela que resiste el uso y el abuso. Este polímero súper resistente garantiza que los pesos allí se desplacen sin hacer mucho esfuerzo al empujarlos, lo cual facilita las operaciones de carga y descarga, pero por otro lado su composición molecular evita que las cargas resbalen con la inercia al circular. La compuerta trasera es liviana y muy fácil de manipular.



Por cierto, no pude sentirme más gratificado que cuando fuí a Home Depot a comprar tierra y mulch. ¡Qué sensación diferente! No tuve que estar pensando en el reguero. Sólo compre y monte.



Viene equipada con frenos ABS, pero esta Tacoma también ofrece sistema de frenos EBD, electrónicamente calibrados para más control, lo que la convierten en una camioneta muy segura y estable. A pesar de su peso, su frenada es firme y genera confianza. En un día lluvioso eso vale oro.



En lo que tiene que ver con su dotación interna, las ventanillas, retrovisores y pestillos son eléctricos, tiene un equipo de sonido de 7 altavoces marca JBL, con AM/FM y CD player múltiple.



El modelo que conduje durante toda esta semana no viene con controlador de sonido en el timón, pero supe de otras versiones que lo ofrecen. Esta vino con termómetro para temperatura exterior y brújula. La decoración del tablero central se basa mayormente en una lámina tipo aluminio. Las butacas eran de tela, pero se amoldaron muy bien a mi talla y en una oportunidad estuve conduciendo por dos horas seguidas, sin experimentar mucho cansancio.



En cuanto al exterior, viene con un color enterizo para las molduras y los retrovisores, parrilla cromada al frente y abertura sobre el capó, la cual produce cierto reflejo cuando le da el sol que no me gustó, ya que en algún momento llegó a encandilarme. Cuenta con aros de aleación de 17 pulgadas. Los neblineros delanteros son de gran tamaño y las lámparas potentes, con un haz de luz que cubre ancho y largo a cabalidad. El cristal que separa la cabina de la cama cuenta con ventana corrediza central.



En consumo, su rendimiendo es de 18/22 millas por galón. ¿Y el precio? Bueno, yo diría que esa parte es la mejor del asunto: Anda por la frontera baja de los $22 mil.



Resumiendo, esta Toyota Tacoma PreRunner SR5 2005 no es una camioneta más del montón y salió a la calle para ocupar un sitial preferencial dentro de las de su clase, evidenciando una vez más que la casa automotriz japonesa hizo la tarea con sumo esmero, para entrar pisando fuerte en el segmento. Como la paisana aquella de la sabrosa sazón y de los platillos que se salen de lo común para entrar al terreno especial.



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