Una ‘ranchera’ compacta, pero con la fuerza de un motor incomparable

Han pasado 14 años desde la aparición del primer Subaru Impreza y su evolución ha sido constante. El nuevo mantiene la estructura del anterior, pero mejora en diseño, en calidad y, sobre todo, en su motor: alma y vida de una constante transformación para dar la batalla en el competido mundo automotriz.


Ya el primer Impreza de 1993 se ofrecía con dos carrocerías (Sedan y Station Wagon), pero su motor de 1,8 litros sólo tenía 105 caballos de potencia. Tres años más tarde esa mecánica era sustituida por una de dos litros en versiones atmosférica y turbo, con 110 y 215 caballos, respectivamente. El Impreza empezaba a dejarse notar por sus mecánicas, que se siguieron aplicando al nuevo modelo de 1997, la atmosférica con 115 caballos.


Con el Impreza plenamente integrado en el plantel del Mundial de Rallys, la evolución de calle de 1999 adquirió un diseño más deportivo en la variante Sedan, y con ella apareció el primer WRX, con motor turbo de dos litros y 218 caballos, mientras el atmosférico alcanzaba los 125 caballos. Y dos años más tarde se renovó la gama en cuanto a estética, sin que variara la potencia de sus motores. Pero entonces nació una nueva versión, denominada STI, cuyo motor, básicamente el mismo del WRX, desarrollaba nada menos que 250 caballos. Y otros años más tardó Subaru en remodelar la gama en cuanto a diseño y potencia: el WRX, con 225 caballos; y el WRX STI, con 265 caballos.


Y así, la historia del Impreza llega a la actualidad, con la tercera generación del modelo de 2001, mucho más que un simple “face lift”, que afecta tanto al modelo Sedán como al Sport Wagon en lo que al diseño, la calidad de materiales y de terminación se refiere. Y no digamos en el aspecto mecánico, ya que son mucho más poderosos.


Un carro nuevo


Esta Impresa WRX Limited Sport Wagon del 2007 dispone del clásico motor Boxer de la casa japonesa, de 2.5 litros, DOHC Turbo, que genera 224 caballos de fuerza y 226 libras pie de torsión a 3,600 rpm., unas condiciones de potencia y rendimiento que se sienten cuando se está al frente de su volante.


Ahora es un motor con mucha más fuerza desde las revoluciones más bajas, con mucha facilidad para subir de vueltas y con un rendimiento muy equilibrado gracias a lo bien que se combina con el cambio manual de cinco marchas de desarrollos muy cortos, lo que hace que sus incrementos sean muy suaves.


Lo que no ha cambiado casi nada, porque no hacía falta, ha sido el chasis del Impreza, que mantiene el sistema simétrico de tracción total permanente en las cuatro ruedas, que pone de manifiesto sus excelentes cualidades dinámicas. Sus frenos son de disco en las cuatro ruedas.


Esta ‘ranchera’ redondea su presentación con un rendimiento que es bien recibido: 20 mpg en la ciudad y 27 mpg en la autopista.

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