Uno regresa, otros juegan y a los terceros les bajan los humos


Regreso sin gloria. A pesar de todas las manifestaciones de fervorosa lealtad del pueblo que le sigue de manera hasta enfermiza y todos los golpes de pecho que se puedan dar sus subalternos —comenzando por el destinatario de su ‘dedazo’ sucesoral, Nicolás Maduro— estimo que el Hugo Chávez que regresó a Venezuela no es y nunca será el líder que una vez fue.

Médicos, especialistas y medios de comunicación ‘con fuentes confiables’ —¿cuál en la isla de los hermanos Castro?— insisten en que viajó de Cuba a Venezuela para pasar sus últimos días en la tierra que le vio nacer, lo cual podría ser cierto, pero de cualquier manera esa y todas las teorías que circulan caen irremediablemente en el terreno de la especulación y la única vía para poder aceptarlas o descartarlas pasa por la aparición del personaje y eso no parece que sucederá ni hoy, ni mañana. Es secreto de estado.

Sigue el jueguito. Confieso que fui uno de los que creí en la quimera de la paz a través de los acercamientos que iniciaron los guerrilleros de las Farc con el gobierno de Juan Manuel Santos, pero al ver las últimas movidas de los alzados en armas no puedo menos que pensar que también en esta oportunidad nos mamaron gallo.

Es triste —y hasta frustrante— pero episodios como el del secuestro de los dos policías y el posterior show mediático para su liberación —por supuesto, con el concurso de la insumergible Piedad Córdoba— no dejan ninguna duda que la guerrilla quiere seguir jugando con el anhelo de millones de colombianos y por eso con cada día que pasa crecen sus exigencias, porque saben que la apuesta del presidente tiene nombre y apellido conocidos: Reelección e Historia, lo que lo hace muy vulnerable. Por eso ellos juegan con la paz.

¿El mejor equipo del mundo? Hace un par de días, uno de los jugadores del Barcelona de España, dijo que a ellos los recordarían como a los Lakers de los Ángeles de hace 30 años, dando por sentado que son el mejor equipo de fútbol del orbe. ¡Bocón! Creo que se trata del equipo con el mejor jugador del mundo, pero sin éste, sin Lionel Messi, o con el argentino en una mala noche, son apenas un buen conjunto, tal como quedó evidenciado en Milán hoy, cuando el diminuto jugador desapareció de la cancha y Barça cayó sin pena ni gloria por 2-0. Un poquito de humildad.

Alfredo Mantilla
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