Vacunación pone rostro a personal invisible de la limpieza en Colombia

Escrito el 18 Feb 2021
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Liseidis Pérez, una trabajadora de limpieza hospitalaria, de 42 años, fue la primera vacunada este jueves contra la covid-19 en la ciudad colombiana de Barranquilla, un reconocimiento al trabajo abnegado e invisible de gente que también se enfrenta a la pandemia.

La primera fase de la vacunación en Colombia, que comenzó ayer, está dirigida a personal sanitario de primera línea, lo que incluye médicos, enfermeras y auxiliares, pero también al personal de limpieza que se juega igualmente la vida a diario en clínicas y hospitales para evitar la propagación del virus.

Pérez se dedica a la limpieza y desinfección de las unidades de cuidados intensivos (UCI) del hospital Adelita de Char, uno los ocho "Caminos" (Centros de Atención Médico Integral Oportuna), instituciones públicas de mediana complejidad a donde llegan personas de los sectores más vulnerables de Barranquilla.

"Quiero hacerle hoy un reconocimiento muy especial a Liseidis Pérez, una mujer que ha estado en la primera línea de atención del covid-19, en una tarea muy valerosa que son los servicios generales en las unidades de cuidados intensivos, personas que todos los días apoyan la protección de vidas y que lo hacen con una gran devoción", manifestó el presidente colombiano, Iván Duque, una vez la mujer recibió la vacuna.

Toda una vida

Con 21 de sus 42 años al servicio de la red pública de salud, esta mujer nacida en Cartagena de Indias y madre de dos jóvenes recuerda los duros momentos en los cuales veía llegar a muchos pacientes afectados por el coronavirus que a la fecha en esta ciudad se ha cobrado la vida de 2.188 personas y contagiado a 73.705.

Está previsto que en Barranquilla, una de las ciudades más golpeadas por la pandemia en Colombia, 2.556 trabajadores de la salud de primera línea reciban la primera dosis de la vacuna de Pfizer/BioNtech cuyo primer lote de 50.000 unidades llegó el lunes el país.

"Lo más difícil fue ver a tanta gente morir, eso nos dio duro porque cuando uno está aquí esos pacientes que llegan son como tu familia", cuenta Pérez, quien a pesar de los muchos años que ha dedicado al sector de la salud, nunca ha perdido la sensibilidad ante el sufrimiento de sus semejantes.

A su mente vuelven los duros momentos que ha vivido como líder del grupo de limpieza y desinfección del hospital durante la etapa más difícil de esta pandemia, a mediados de 2020.

"Vivimos momentos muy fuertes, tuve miedo y lloré. Varios compañeros renunciaron pero yo nunca quise hacerlo. Mi decisión fue seguir adelante, no rendirme", recuerda en declaraciones a periodistas y asegura: "Mi fortaleza siempre ha sido la oración. Del equipo nuestro, gracias a Dios no falleció nadie".

Cuenta que cuando la Alcaldía le anunció que estaría en el primer grupo de vacunados, además del alivio por recibir la dosis, sintió que al personal de limpieza y desinfección, al que muchos no les dan la importancia que merecen, "también nos tienen en cuenta".

Con la misma dedicación con la que hace su trabajo, Pérez explica las rigurosas medidas que toman a diario para garantizar la seguridad en materia de desinfección de los entornos en donde son atendidos los pacientes con covid-19.

"El protocolo es estricto: hacer la desinfección profunda en las áreas específicas. Nosotros usamos todos los elementos de protección personal en todo momento. Si era necesario nos bañábamos acá en el hospital", explica.

Añade ahora ve una luz de esperanza con la vacuna pero aún así al llegar a su vivienda el protocolo de bioseguridad continúa. "Me daba miedo abrazar a mis hijos. Dejé de visitar a mis papás por un tiempo. Tenía que cuidarlos", afirma sobre los días más duros, en julio y agosto pasados.

También se entristece cuando recuerda ataques al personal médico y de apoyo por parte de familiares de pacientes fallecidos que en medio de su dolor los veían como responsables de la muerte de sus parientes.

"Yo lo viví en carne propia, cuando nos lanzaron las piedras me tiré al suelo y arropé a la paciente fallecida que estaba al lado, a pesar de las circunstancias no quería que nos lastimaran. Estábamos trabajando. También estábamos sufriendo", agrega.

Pérez no deja de agradecer por ser la primera persona en recibir la vacuna en Barranquilla. "Siento satisfacción. Agradezco a Dios, a mi familia y a mis compañeros de trabajo por apoyarnos y salir adelante. Hemos luchado mucho. Ya aprendimos a vivir con el virus, vamos a seguir cuidándonos. Ya falta poco", afirma.




Hugo Penso Correa

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